Una camiseta puede ser mucho más que una prenda, una carrera de running puede terminar convirtiéndose en un viaje, una comunidad y hasta una oportunidad comercial. El deporte está jugando un partido que va mucho más allá de las canchas. Hoy mueve estilos de vida, conecta industrias y despierta nuevas formas de consumo.
A las seis de la mañana, mientras la ciudad despierta, ya existe otra agen­da en marcha. Tiene kilómetros por recorrer, partidos por jugar, clases por completar y encuentros que empie­zan mucho antes de llegar a la oficina. Aparece con indumentaria deportiva a un punto de reunión que puede ser una cancha o una cafetería y la recompensa va mucho más allá del ejercicio. Detrás de esta nueva cultura del bienestar nace una economía que conecta pasiones, marcas y oportunidades de negocio.
Jorge Tercarioli, creativo paraguayo y estratega, analiza cómo el deporte y la cultura del bienestar abren nuevos negocios.
Jorge Tercarioli, creativo paraguayo y estratega, analiza cómo el deporte y la cultura del bienestar abren nuevos negocios.
El running, el pádel y el pilates son mucho más que disciplinas en auge. Re­presentan un cambio cultural que mo­dificó la manera de relacionarnos con el cuerpo, el tiempo libre y el consumo. Practicar una actividad también signifi­ca compartir códigos, construir vínculos y encontrar un espacio de pertenencia. Y es que donde se forman comunidades, aparecen nuevos mercados.
FOCO Business conversó con Jorge Tercarioli, creativo paraguayo que ilus­tró camisetas oficiales de Nike Football, fue tres veces Director Creativo del Año y ganador de Cannes Lions, para cono­cer su visión acerca de este fenómeno desde la intersección entre cultura y estrategia comercial. “El deporte dejó de ser solo algo que miramos o hacemos como hobby. Hoy también es parte de cómo nos definimos, cómo nos rela­cionamos y hasta cómo nos vestimos”, explicó.
El pádel combina actividad física, socialización y pertenencia, una fórmula que impulsa nuevas comunidades de consumo.
El pádel combina actividad física, socialización y pertenencia, una fórmula que impulsa nuevas comunidades de consumo.
Esta transformación tiene un enor­me potencial económico. Una carrera puede convertirse en una experiencia turística, un club de fútbol desarrollarcolecciones de moda y una comuni­dad de ciclistas movilizar negocios gastronómicos. El deporte ofrece algo especialmente atractivo para las marcas al brindarles comunidades que compar­ten intereses y mantienen conexiones emocionales.
Jorge introdujo el concepto de passion brands para explicar por qué al­gunas relaciones trascienden la compra ocasional. “Ese es el verdadero valor de las passion brands, no necesitan com­prar nuestra atención todo el tiempo porque ya tienen un lugar en nuestra vida”, sostuvo.
Las corridas construyen comunidad, identidad y nuevas oportunidades para las marcas.
Las corridas construyen comunidad, identidad y nuevas oportunidades para las marcas.
Indicó que el desafío para las empre­sas hoy es dejar de limitarse a patro­cinar eventos y comenzar a construir experiencias, contenidos, beneficios y servicios alrededor de esas pasio­nes. “La diferencia está entre comprar visibilidad y ganarse un lugar en las pasiones de las personas”, afirmó.
Desde LXVE, Jorge planteó conver­tir esas conexiones emocionales enresultados concretos para los negocios: atraer clientes, fortalecer la fidelización, aumentar la frecuencia de consumo y generar nuevas fuentes de ingresos. Esta visión también redefine la medición del retorno, pues ya no importa tanto cuán­tas personas vieron un logotipo, sino cuántas se involucraron con la experien­cia, compraron y volvieron.
El entrenamiento encuentra su tercer tiempo en las cafeterías, donde el deporte se transforma en experiencia social.
El entrenamiento encuentra su tercer tiempo en las cafeterías, donde el deporte se transforma en experiencia social.
En Paraguay, la cultura deportiva ofrece terreno fértil, aunque todavía existen oportunidades en infraestruc­tura, profesionalización y desarrollo comercial de numerosas disciplinas.
El nuevo lujo, quizás no sea solo lo que podemos comprar, sino tener tiem­po, espacios y con quién practicar aque­llo que nos apasiona. Así, mientras las personas buscan vivir mejor, las marcas descubren que esa aspiración también puede convertirse en negocio.