
El bienestar gana espacio en la agenda cotidiana y convierte disciplinas como el pilates en parte de un estilo de vida.
04/11/2026 06:02
El deporte cotiza en alza en el mundo del lujo
Una camiseta puede ser mucho más que una prenda, una carrera de running puede terminar convirtiéndose en un viaje, una comunidad y hasta una oportunidad comercial. El deporte está jugando un partido que va mucho más allá de las canchas. Hoy mueve estilos de vida, conecta industrias y despierta nuevas formas de consumo.
A las seis de la mañana, mientras la ciudad despierta, ya existe otra agenda en marcha. Tiene kilómetros por recorrer, partidos por jugar, clases por completar y encuentros que empiezan mucho antes de llegar a la oficina. Aparece con indumentaria deportiva a un punto de reunión que puede ser una cancha o una cafetería y la recompensa va mucho más allá del ejercicio. Detrás de esta nueva cultura del bienestar nace una economía que conecta pasiones, marcas y oportunidades de negocio.

Jorge Tercarioli, creativo paraguayo y estratega, analiza cómo el deporte y la cultura del bienestar abren nuevos negocios.
El running, el pádel y el pilates son mucho más que disciplinas en auge. Representan un cambio cultural que modificó la manera de relacionarnos con el cuerpo, el tiempo libre y el consumo. Practicar una actividad también significa compartir códigos, construir vínculos y encontrar un espacio de pertenencia. Y es que donde se forman comunidades, aparecen nuevos mercados.
FOCO Business conversó con Jorge Tercarioli, creativo paraguayo que ilustró camisetas oficiales de Nike Football, fue tres veces Director Creativo del Año y ganador de Cannes Lions, para conocer su visión acerca de este fenómeno desde la intersección entre cultura y estrategia comercial. “El deporte dejó de ser solo algo que miramos o hacemos como hobby. Hoy también es parte de cómo nos definimos, cómo nos relacionamos y hasta cómo nos vestimos”, explicó.

El pádel combina actividad física, socialización y pertenencia, una fórmula que impulsa nuevas comunidades de consumo.
Esta transformación tiene un enorme potencial económico. Una carrera puede convertirse en una experiencia turística, un club de fútbol desarrollarcolecciones de moda y una comunidad de ciclistas movilizar negocios gastronómicos. El deporte ofrece algo especialmente atractivo para las marcas al brindarles comunidades que comparten intereses y mantienen conexiones emocionales.
Jorge introdujo el concepto de passion brands para explicar por qué algunas relaciones trascienden la compra ocasional. “Ese es el verdadero valor de las passion brands, no necesitan comprar nuestra atención todo el tiempo porque ya tienen un lugar en nuestra vida”, sostuvo.

Las corridas construyen comunidad, identidad y nuevas oportunidades para las marcas.
Indicó que el desafío para las empresas hoy es dejar de limitarse a patrocinar eventos y comenzar a construir experiencias, contenidos, beneficios y servicios alrededor de esas pasiones. “La diferencia está entre comprar visibilidad y ganarse un lugar en las pasiones de las personas”, afirmó.
Desde LXVE, Jorge planteó convertir esas conexiones emocionales enresultados concretos para los negocios: atraer clientes, fortalecer la fidelización, aumentar la frecuencia de consumo y generar nuevas fuentes de ingresos. Esta visión también redefine la medición del retorno, pues ya no importa tanto cuántas personas vieron un logotipo, sino cuántas se involucraron con la experiencia, compraron y volvieron.

El entrenamiento encuentra su tercer tiempo en las cafeterías, donde el deporte se transforma en experiencia social.
En Paraguay, la cultura deportiva ofrece terreno fértil, aunque todavía existen oportunidades en infraestructura, profesionalización y desarrollo comercial de numerosas disciplinas.
El nuevo lujo, quizás no sea solo lo que podemos comprar, sino tener tiempo, espacios y con quién practicar aquello que nos apasiona. Así, mientras las personas buscan vivir mejor, las marcas descubren que esa aspiración también puede convertirse en negocio.