Con Encarnación como principal polo de atracción, Itapúa apunta a diversificar sus propuestas, captar inversiones y extender el movimiento turístico a más distritos. El Carnaval Encarnaceno, que generó cerca de USD 20 millones en 2026, evidencia el impacto económico de una actividad con potencial para dinamizar la región durante todo el año.
El verano representa una de las principales oportunidades económi­cas para Itapúa. La llegada de visitan­tes dinamiza hoteles, restaurantes, comercios, transporte y una extensa red de emprendedores y prestadores de servicios.
Con miras a una nueva temporada, la Gobernación busca ampliar ese impacto más allá de Encarnación, mediante la promoción del destino y el desarrollo de experiencias que incentiven a los turistas a permanecer más tiempo en el departamento.
Desde la Secretaría de Turismo de la Gobernación, Verónica Stéfani explicó que el desafío no consiste solamente en atraer visitantes, sino en conseguir que recorran más localida­des, consuman productos regionales y generen oportunidades de ingresos para las comunidades. “Para ello, el trabajo conjunto entre instituciones públicas, municipios y sector privado resulta fundamental”, destacó.
Un movimiento que trasciende las playas. El peso económico del turismo tiene uno de sus ejemplos más visibles en el Carnaval Encar­naceno. Según estudios de la Univer­sidad Nacional de Itapúa difundidos públicamente, el evento generó un movimiento económico estimado en USD 16 millones en 2024 y USD 18 millones en 2025, mientras que en su edición centenaria de 2026 rondó los USD 20 millones.
Las cifras corresponden al car­naval y no al movimiento total de la temporada. Sin embargo, permiten di­mensionar el potencial de una actividad que también involucra alojamien­tos, gastronomía, entretenimiento y servicios complementarios.
Desde la Gobernación reconocen la necesidad de mejorar la medición del turismo departamental, incorpo­rando datos sobre la permanencia de los visitantes, sus hábitos de consumo y la distribución territorial del gasto, señaló Verónica. “Contar con infor­mación confiable permitiría orientar mejor las inversiones y evaluar el impacto económico de cada tempora­da”, expresó.
El Carnaval Encarnaceno generó un movimiento estimado de USD 20 millones en 2026, según estudios de la Universidad Nacional de Itapúa difundidos públicamente.
El Carnaval Encarnaceno generó un movimiento estimado de USD 20 millones en 2026, según estudios de la Universidad Nacional de Itapúa difundidos públicamente.
Diversificar para generar nuevas oportunidades. Aunque las playas de Encarnación constituyen uno de los principales atractivos, Itapúa cuenta con recursos para ampliar su propuesta. Las Misiones Jesuíticas, la tradición yerbatera, la gastronomía regional, el turismo de naturaleza y las colonias de inmigrantes ofrecen alternativas para captar distintos per­files de visitantes.
En esa estrategia se inscribe el proyecto Tesoros de Itapúa, que busca poner en valor elementos represen­tativos de los distritos. Una de sus iniciativas es la Tienda de los Teso­ros, impulsada por la Gobernación, el Consejo de Turismo de Itapúa, la Municipalidad de Encarnación y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
El espacio permite comerciali­zar productos locales, artesanías y expresiones de la identidad regional, conectando a productores y visitan­tes. Además de generar oportunida­des comerciales, la propuesta puede despertar el interés por conocer lascomunidades de origen de esos pro­ductos.
La diversificación también abre posibilidades para pequeños negocios vinculados con experiencias rurales, circuitos culturales y actividades al aire libre, sin depender exclusivamen­te de grandes inversiones hoteleras.
Las Misiones Jesuíticas, la gastronomía regional, las artesanías y las experiencias rurales amplían las oportunidades de ingresos para emprendedores y comunidades del departamento.
Las Misiones Jesuíticas, la gastronomía regional, las artesanías y las experiencias rurales amplían las oportunidades de ingresos para emprendedores y comunidades del departamento.
Inversión y empleo más allá del verano. Para Verónica, el crecimiento turístico abre oportunidades para ampliar establecimientos, desarrollar servicios gastronómicos, incorporar propuestas recreativas y profesionali­zar experiencias locales. Sin embargo, explicó que el potencial económico requiere condiciones que acompañen las inversiones, como infraestructura, información accesible, capacitación y coordinación entre los sectores públi­co y privado.
En ese marco, resaltó que la Go­bernación apuesta por fortalecer la promoción digital del departamento y la articulación con los municipios y prestadores turísticos. “El objetivo es posicionar una oferta más amplia y conseguir que el movimiento genera­do por los principales eventos benefi­cie a otros distritos”, agregó.
Para Itapúa, el desafío es transfor­mar la temporada alta en una plata­forma de crecimiento sostenido. Más visitantes, mayor permanencia y una distribución más amplia del consumo pueden traducirse en nuevos ingre­sos, empleo y oportunidades para emprendedores. “La meta es que el turismo deje de depender exclusiva­mente del verano y se consolide como un motor económico durante todo el año”, concluyó.