Enrique Duarte, presidente de la UIP, institución que celebra su 90.º aniversario, mira las próximas décadas y plantea una pregunta incómoda: ¿qué quiere producir Paraguay cuando deje de hablar de su potencial y empiece a convertirlo en resultados?
Paraguay cuenta con energía, pro­ducción, ubicación, empresarios y una generación joven. Tiene, en otras pala­bras, buena parte de las piezas. Sin em­bargo, lo que todavía está en discusión es qué país quiere construir con ellas. A 90 años de la creación de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte propone correr la conversación del presente y mirar hacia una industria capaz de escalar, exportar, incorporar tecnología y dejar de vivir de promesas.
Enrique Duarte, presidente de la UIP, celebra los 90 años del gremio, mirando hacia el futuro.
Enrique Duarte, presidente de la UIP, celebra los 90 años del gremio, mirando hacia el futuro.
“La pregunta ya no es si la inteli­gencia artificial llegará a la industria paraguaya, sino qué empresas van a aprender a utilizarla primero y qué ventaja competitiva van a obtener por hacerlo”, planteó. La transformación digital, dijo, ya no es patrimonio de las grandes compañías. Puede ser, inclu­so, el mecanismo para que una peque­ña empresa deje de serlo.
“Una empresa pequeña no necesa­riamente tiene que pensar pequeño”, aseguró. Detrás de esa frase aparece uno de los desafíos más profundos: que las mipymes puedan convertirse en proveedoras, luego en industrias y eventualmente en exportadoras. Para Enrique, una gran inversión no debe­ría terminar en empleos directos. “Una gran inversión debería convertirse en una plataforma para que muchas empresas paraguayas crezcan alrededor de ella”, precisó.
La industria paraguaya incorpora procesos más eficientes para ganar productividad y competitividad.
La industria paraguaya incorpora procesos más eficientes para ganar productividad y competitividad.
Más que atracción de capital. La discusión debe girar en torno a cuánto valor paraguayo queda alrededor de la atracción de capital; cuántas empresas locales pueden certificar sus procesos, incorporar tecnología, cumplir están­dares internacionales y convertirse enparte de cadenas globales.
Enrique también colocó una pala­bra clave sobre la mesa: escalar. Y es que una empresa que crece no solo au­menta su facturación. Contrata, com­pra, innova, tributa y puede exportar. “Escalar una empresa es también escalar el desarrollo del país”, señaló.
Por eso, el próximo desafío de la UIP no sería simplemente representar a la industria, sino anticipar la industria que todavía no existe. “Los próximos 90 años no pueden ser solamente una con­tinuación de nuestra historia; tienen que ser el comienzo de una nueva etapa industrial para Paraguay”, afirmó.
Automatización, datos e inteligencia artificial comienzan a cambiar la manera de producir y competir dentro de la industria nacional.
Automatización, datos e inteligencia artificial comienzan a cambiar la manera de producir y competir dentro de la industria nacional.
Y esa etapa necesita algo más difí­cil que una buena coyuntura: una hoja de ruta. “La industria necesita certe­zas para invertir, y el país necesita una hoja de ruta para industrializar­se”, sostuvo.
De allí que, quizás la pregunta deci­siva sea, justamente, la que todavía no forma parte del debate cotidiano: ¿qué queremos producir dentro de 20 años? No solo cuánto crecer, sino qué fabri­car, qué mercados conquistar, qué energía utilizar, qué infraestructura construir y qué talento formar.
“Industrializar Paraguay no es solamente una agenda empresarial, es una decisión de desarrollo nacional”, concluyó.