Con USD 85 millones, la firma Parglass avanza en Villa Hayes con una de las mayores apuestas industriales de los últimos años. El proyecto combinará tecnología de última generación, energía renovable paraguaya y una cadena de valor que podría impactar en más de 20.000 empleos vinculados al reciclaje y la producción.
Paraguay está a punto de marcar un hito para la industria regional. En Villa Hayes avanza la construcción de la planta de Parglass, un proyecto que supera los USD 85 millones de inversión y que traerá consigo una innovación sin precedentes. La insta­lación del primer horno de fundición de vidrio 100 % eléctrico de América, impulsado por energía renovable paraguaya.
La iniciativa, que comenzó hace seis años como un proyecto de prefac­tibilidad, se encuentra actualmente en la etapa final de obras civiles y en pleno proceso de montaje industrial.
Sergio Cibils, director de Parglass.
Sergio Cibils, director de Parglass.
“Estamos construyendo el primer horno de fundición de vidrio 100 % eléctrico del continente, aprovechan­do una de las mayores fortalezas del Paraguay: su matriz energética renovable”, expresó Sergio Cibils, director de Parglass, durante su par­ticipación en la Feria Empresarial del Paraguay (Fepy) 2026.
El horno es apenas una parte de una apuesta mucho más amplia, pues la planta incorporará tecnología proveniente de Alemania, Suecia, Suiza, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Malasia y Tailandia, conformando uno de los ecosistemas industriales más avanzados instala­dos en el país, adelantó.
Único en la región, impulsado por energía renovable paraguaya.
Único en la región, impulsado por energía renovable paraguaya.
Además del sistema de fundición eléctrica, la fábrica contará con equi­pos de última generación capaces de producir distintos tipos de envases de manera simultánea, así como lí­neas totalmente automatizadas para procesos de decoración, pintado y serigrafiado.
Uno de los principales diferen­ciales del proyecto es su integración productiva, pues la planta transfor­mará materias primas en envases terminados dentro de un mismo complejo industrial, incorporando arena sílica y caliza de origen local. Esto además de vidrio reciclado proveniente de cadenas de recupe­ración que la empresa busca fortale­cer junto con instituciones públicas y privadas.
La apuesta también apunta a reactivar el reciclaje de vidrio en Paraguay, un material que actual­mente termina en gran medida como residuo pese a su enorme potencial de reutilización. “Estamos traba­jando para impulsar nuevamente la cadena de reciclaje y generar valor a partir de un material que hoy mu­chas veces termina en vertederos o como desecho”, explicó Sergio.
Parglass transformará materias primas en envases terminados dentro de un mismo complejo industrial.
Parglass transformará materias primas en envases terminados dentro de un mismo complejo industrial.
La iniciativa adquiere una dimen­sión social relevante al considerar que alrededor de 25.000 personas están vinculadas al ecosistema del reciclaje en Paraguay. Es por ello que el impacto trasciende más allá de lo económico al componente social, con la generación de miles de empleo.
Una vez en funcionamiento, la planta empleará de forma directa a unas 180 personas en operaciones que funcionarán las 24 horas del día, los siete días de la semana. A esto se suman cerca de 1.000 empleos indi­rectos asociados a proveedores, logística, materias primas y servicios vinculados a la operación industrial.
Pero el impacto va mucho más allá de los puestos directos, incluso, ya que la compañía estima que su cadena de valor podría beneficiar a más de 20.000 trabajadores relacio­nados con la recuperación y apro­vechamiento de vidrio reciclado, generando un efecto multiplicador en distintos sectores de la economía.
Producción a escala industrial. Parglass proyecta una capacidad de producción de 150 toneladas diarias, equivalentes a entre siete y ocho millones de envases de vidrio al mes cuando la planta alcance su máxima capacidad operativa. El arranque del horno está previsto para agosto y, una vez encendido, permanecerá en fun­cionamiento de manera ininterrum­pida durante años, aseguró Sergio.
“El horno puede no apagarse nun­ca. Puede operar durante seis, siete u ocho años seguidos dependiendo del mantenimiento”, señaló. Ese nivel de exigencia tecnológica representa también un desafío para la forma­ción de talento especializado en Paraguay, en una industria que hasta ahora tenía escasa presencia local.
Empleará de forma directa a unas 180 personas, las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Empleará de forma directa a unas 180 personas, las 24 horas del día, los siete días de la semana.
El proyecto así combina tres elementos que rara vez convergen a esta escala: innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental e industria­lización. La utilización de energía re­novable como fuente principal para la fundición de vidrio reduce signifi­cativamente la huella ambiental del proceso productivo, mientras que la incorporación de material reciclado fortalece los principios de economía circular.
Para Paraguay, la iniciativa repre­senta además una oportunidad de demostrar que la energía limpia pue­de convertirse en una ventaja com­petitiva capaz de atraer inversiones industriales de alto valor agregado.
Con una red global de socios tecnológicos y el respaldo de capital paraguayo junto al grupo mexica­no Pavisa, referente internacional con más de 70 años de experiencia en la industria del vidrio, Parglass apuesta a posicionar al país como un nuevo actor dentro de la manufac­tura sostenible regional. Y lo hace con una premisa ambiciosa, trans­formar energía renovable paraguaya en innovación industrial de alcance continental.