Con incontenible orgullo, el rector de la UPTP, Jorge Duarte, recorre con FOCO Business pasillos y niveles de la obra mientras revela aspectos técnicos de la construcción y cómo se van acomodando los más importantes detalles que ya son una realidad.
Bajo el cielo de Asunción, estruc­turas de hormigón buscan su forma definitiva, vigas de acero se elevan y maquinarias trabajan sin descanso hacia una de las iniciativas más ambi­ciosas del Paraguay.
FOCO Business recorrió las obras de la futura Universidad Politécnica Taiwán Paraguay (UPTP) en el pre­dio del Ministerio de Defensa, hoy en usufructo de la universidad. Comenzó con una escena inesperada cuando Jorge Duarte llegó en su moto. Modo práctico y veloz para el tránsito, como su habitual pensamiento, el rector proyecta coherencia con la institución que busca formar profesionales pre­parados para resolver los desafíos de un mundo cada vez más tecnológico y que avanza a un ritmo acelerado.
Cada día, los ingenieros responsables de la construcción de la UPTP, supervisan los avances junto al rector Jorge Duarte, en una obra que no se detiene.
Cada día, los ingenieros responsables de la construcción de la UPTP, supervisan los avances junto al rector Jorge Duarte, en una obra que no se detiene.
Acompañado por ingenieros, Jorge supervisó la edificación, avances, y revisó detalles de la obra que tendrá cerca de 20.000 metros cuadrados.
La construcción se planta sobre sólidos pilares de cemento y hierro como el conocimiento de los alum­nos. Basta caminar unos metros para comprender el talento humano que impulsará la próxima generación de desarrollo del país.
Los protagonistas de esta hazaña son los futuros ingenieros que admi­nistrarán sofisticados centros de da­tos, los especialistas que entrenarán modelos de inteligencia artificial, los diseñadores de circuitos integra­dos y los profesionales que transformarán información en decisiones estratégicas.
La luz del entorno se integra con la arquitectura del campus, donde naturaleza y tecnología comienzan a convivir en equilibrio.
La luz del entorno se integra con la arquitectura del campus, donde naturaleza y tecnología comienzan a convivir en equilibrio.
Pero lo curioso de todo esto es que hasta hace unos años parecía impensable responder a la pregunta de ¿quién operará la economía digital que está comenzando a llegar al país?
La universidad centra su esfuerzo en cuatro carreras estratégicas: In­geniería Civil, Industrial, Electrome­cánica y Sistemas Informáticos. Esta última es hoy la más competitiva.
“Ingeniería en Sistemas Infor­máticos y Ciencia de Datos es la más competitiva, incluye machine learning e inteligencia artifi­cial”, explicó el rector dejando entrever proyectos que vincu­lan a Paraguay con Taiwán al procesa­miento de datos y la inteligencia artificial, como Yguazú Digital, una iniciativa que busca posicionar al país dentro de una in­dustria que consume enormes volúmenes de energía y deman­da talento altamente especializado.
“Estamos creando una base de in­genieros conectados con estas nuevas tecnologías y preparando el capital humano necesario para desarrollar este sector”, afirmó. La inteligencia artificial necesita servidores, pero sobre todo ingenieros capaces de dise­ñarla, administrarla y hacerla crecer.
Por eso, mientras el mundo compi­te por atraer inversiones tecnológicas, Paraguay comienza a descubrir que su mayor ventaja no está solo en la energía limpia, sino en su capacidad para convertirla en conocimiento.
Un horizonte de esperanza se abre paso con la nueva generación de jóvenes paraguayos.
Un horizonte de esperanza se abre paso con la nueva generación de jóvenes paraguayos.
La UPTP estará operativa en julio de 2027. Contará con cerca de 20.000 m² para aulas, laboratorios, centros de investigación y espacios de inno­vación. Además, tendrá 11.000 m² de estacionamientos, paneles solares y sistemas de reutilización de agua.
En el corazón del predio se cons­truirá una laguna artificial que no cumple solo una función paisajística, sino que desde distintos puntos del campus -ya sea desde la bibliote­ca, cafetería o áreas comunes- los edificios se reflejarán sobre el agua creando una sensación de amplitud y equilibrio visual que transformará la experiencia de quienes estudien allí, refirió Jorge.
Los graduados de la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay egresan con las herramientas necesarias para responder a las exigencias de una nueva economía global en constante transformación.
Los graduados de la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay egresan con las herramientas necesarias para responder a las exigencias de una nueva economía global en constante transformación.
Taiwán no es solo un aliado aca­démico, sino uno de los epicentros tecnológicos más importantes del planeta; produce buena parte de los semiconductores que alimentan la economía digital global. Los micro­chips que hacen funcionar celulares, computadoras, vehículos, satélites e infraestructuras de inteligencia artifi­cial nacen allí.
Y aunque Paraguay todavía está lejos de fabricar esos componentes, “hay un área en la que Paraguay sí puede ingresar rápidamente: diseño de circuitos integrados. Se necesitan talento, creatividad, imaginación y conocimientos técnicos”, precisó.
La explicación es simple, pero el alcance es enorme; es la diferencia en­tre vender materia prima y participar en la creación del producto; es pasar de observar la revolución tecnológica a formar parte de ella. Y ahí aparece una de las mayores sorpresas. Cuando Jorge habla de los estudiantes para­guayos, lo hace con un orgullo difícil de disimular.
Cuenta que ya tienen reconoci­miento en universidades taiwanesas. Habla de jóvenes que investigan, que publican trabajos científicos, que participan en competencias interna­cionales y que desarrollan proyectos que hace apenas unos años habrían parecido ciencia ficción.
Son historias que parecen excep­cionales, pero que, según él, apenas re­presentan una muestra de lo que puede ocurrir cuando el talento encuentra las herramientas adecuadas.