
Coca-Cola confió en su talento y Jessica Bogado llenó la vidriera corporativa de un Papá Noel único y colorido.
10/12/2025 00:02
Pintando el éxito con Paraguay en el corazón
Por: Adelaida Alcaraz
Jessica Bogado lidera un emprendimiento que pasó de ferias locales a las vidrieras prestigiosas de marcas locales y multinacionales que operan en el país. A una década de sus comienzos, su sueño ahora apunta al reconocimiento de su arte en el mercado internacional.
Desde pequeña, Jessica Bogado siempre supo que el arte podía ser más que un hobby y no se equivocó. Con el tiempo, transformó esa pasión en expresión personal y en su estilo de vida. “Mi pasión por el arte nació hace diez años, con la idea de personalizar objetos”, recordó. De hecho, su primer impulso como emprendedora fue pintando pequeñas piezas. “Coleccionaba tunas y vendía planteritas pintadas con mi abuela”, contó entre risas y nostalgia.
Al principio fueron planteritas. Luego llegaron las guampas, los termos, las billeteras y las carteras, cada uno intervenido con pintura o pirograbado. “Con lo que ganaba, iba comprando más materiales. Así entré al mundo del cuero”, explicó. Hoy, en Porãrte, su taller en Itauguá, ese gesto íntimo se convirtió en una marca consolidada que lleva una década creciendo.

En diciembre, los diseños de la emprendedora se multiplican y decoran vidrieras de shoppings, marcas y locales comerciales.
El pincel la guió hacia nuevos formatos. Así las paredes y las vidrieras se volvieron sus más fervientes amigas. “Mi primer mural fue para un sobrino. Hice un video, subí a mis redes y ahí comenzó todo”, relató.
Ese clip casero se volvió viral; a partir de entonces, los pedidos se multiplicaron y su nombre empezó a resonar en espacios que jamás imaginó. Tanto así que, una tarde recibió un inusual mensaje diciendo que Coca-Cola quería que le pintara su vidriera.
“Una persona de Coca-Cola me contactó porque vio uno de mis trabajos en redes. Aquel mural, que me tomó entre tres y cuatro horas, se convirtió en una de las experiencias más significativas como artista y, a la vez, en una oportunidad para que importantes marcas puedan valorar mi talento”, indicó.

Desde guampas, llaveros hasta billeteras, sus creaciones muestran cómo la delicadeza se transforma en arte con cada trazo.
Hoy, diciembre encuentra su agenda desbordada. “Estoy cumpliendo mis sueños, este año”, confesó. La Navidad y la temporada de verano traen una avalancha de encargos, desde marcas corporativas, hasta shoppings y locales compiten por tener sus diseños.
Contó que las vidrieras que pinta pueden llevar 40 minutos o varias horas, dependiendo del tamaño, la complejidad y los colores. “Hay diseños que termino en una hora y otros que son más realistas y me llevan bastante más tiempo”, explicó.
Un detalle particular es que las obras de Jessica tienen un sello inconfundible. “Me encanta el ñandutí. Como soy de Itauguá, mis diseños siempre llevan algo de eso”, dijo.


Llegar hasta aquí no fue un camino fácil. “Empecé a los 18 años, sin que nadie me dijera en qué invertir o qué hacer. Cometí errores financieros e incluso tuve pérdidas grandes, pero nada me detuvo, siempre luché por mis sueños”, admitió.
Hoy, Jessica no trabaja sola. A su lado están Fátima, Karina, Milagros y Ada, además cuenta con el apoyo de su novio en la carpintería y de su hermana con las velas, tarjetas y la parte digital. “Sin ellos, Porãrte no sería nada. Aunque empezó conmigo, ahora somos un equipo”, aseguró.