Jessin Rieder, gerente de Producción de Taurus, destaca el potencial de la genética paraguaya y el desafío de demostrar su calidad con datos para conquistar nuevos mercados.
Tecnología con información. La reproducción bovina en Paraguay atraviesa una evolución que va más allá de lograr una preñez con tecnolo­gías como la inseminación artificial, la IATF, la transferencia de embriones y la producción in vitro que permiten acelerar la multiplicación de animales superiores, mientras el foco se traslada hacia una selección genética basada en información.
Jessin Rieder, gerente de Producción de Taurus.
Jessin Rieder, gerente de Producción de Taurus.
Para la doctora Jessin Rieder, gerente de Producción de Taurus, el punto central es definir qué genética se está multiplicando. “La selección debe considerar animales fértiles, precoces, eficientes y adaptados a las condicio­nes productivas del país, capaces de generar más kilos de carne de manera rentable”, destacó.
En Taurus, este proceso combina la calidad del material genético con la información utilizada para seleccio­nar reproductores, según explicó la gerente. En el laboratorio se busca un control preciso de la colecta, evalua­ción, procesamiento, congelamiento y conservación del semen, utilizando tecnología para evaluar la calidad es­permática y estandarizar los procesos.
Pajuelas y muestras de semen diluido son parte del manejo del material genético bovino.
Pajuelas y muestras de semen diluido son parte del manejo del material genético bovino.
El trabajo comienza antes de que el toro llegue al laboratorio. A través de su Estación de Prueba, Taurus genera información objetiva sobre caracterís­ticas como ganancia de peso, circun­ferencia escrotal, precocidad sexual y características de carcasa, entre otros parámetros.
La tendencia es integrar reproduc­ción, genética y datos productivos. De hecho, la elección de un reproductor ya no se limita al fenotipo, sino que busca conocer su desempeño y el potencial de transmisión de sus características. A esto se suman herramientas como la genómica, las evaluaciones genéticas y las bases de datos.
La tecnología reproductiva permite acelerar la multiplicación de animales superiores y el progreso genético.
La tecnología reproductiva permite acelerar la multiplicación de animales superiores y el progreso genético.
Una genética con potencial expor­tador. Paraguay cuenta con animales adaptados al calor, capaces de producir a pasto, con rusticidad, fertilidad y eficiencia productiva. A esto se suma un proceso de selección cada vez más profesional de las cabañas nacionales.
“El país, que durante años fue prin­cipalmente importador de genética, co­mienza a mostrar que también puede desarrollar y seleccionar genética pro­pia con capacidad de competir inter­nacionalmente”, resaltó Jessin. En ese marco, Taurus trabaja en la apertura de mercados y en el cumplimiento de requisitos sanitarios y técnicos. Ya se lograron habilitaciones y operaciones hacia distintos países de la región y Centroamérica, mientras existe interés en mercados como Colombia, Bolivia y Costa Rica.
Para la gerente, el desafío pasa ahora por demostrar con datos pro­ductivos, reproductivos y evaluaciones consistentes la calidad de esa genética, además de sostener un estatus sanita­rio sólido, profesionalizar la cadena y ampliar los mercados.
Vista aérea del Centro Genético Taurus, ubicado en la ciudad de Ypacaraí.
Vista aérea del Centro Genético Taurus, ubicado en la ciudad de Ypacaraí.
El futuro será más preciso. Jessin sostiene que la ganadería del futuro integrará desempeño productivo, fertilidad, precocidad, características de carcasa, evaluaciones genéticas, genómica y resultados de campo.
Para Taurus, el objetivo es ir más allá de la producción de semen y aportar tecnología e información para multiplicar genética de calidad. La oportunidad, indicó, está en unir genética, buenos criadores, condicio­nes productivas, tecnología, sanidad y apertura de mercados para que Paraguay se convierta también en un proveedor importante de genética para la región y otros mercados.