El agua que utiliza el cultivo sigue distintas rutas, desde el retorno a los cauces hasta la evaporación y la reutilización, el Ing. Reinerio Franco explica cómo funciona este ciclo.
Un recurso que sigue circulando. El agua que ingresa a un arrozal no termina toda en el grano, una parte vuelve a los cauces, otra puede reutilizarse en parcelas aguas abajo y otra regresa a la atmósfera mediante la evaporación y la transpiración de las plantas.
“El agua continúa en el sistema”, explica el Dr. Ing. Agr. Reinerio Franco. Para comprender ese recorrido, señala la importancia de observar el funcionamiento de toda la cuenca, el territorio que alimenta un mismo sistema de ríos y arroyos.
Las lluvias abastecen directamente los cultivos y también los cauces y reservorios desde donde se capta el agua para riego. Bombas y canales la conducen hasta las parcelas, mientras las taipas, o camellones en curva de nivel, permiten mantener la lámina de inundación.
 Dr. Ing. Agr. Reinerio Franco. Foto: Gentileza
Dr. Ing. Agr. Reinerio Franco. Foto: Gentileza
La baja permeabilidad del suelo, favorecida por las capas arcillosas, ayuda a retener el agua y limitar la infiltración profunda. “Después, el drenaje puede conducirla nuevamente a canales y cauces. Cuando se recircula dentro del establecimiento, disminuye la necesidad de captar agua nueva”, señaló el especialista.
¿Cuánta agua queda en el grano?. La diferencia entre el volumen utilizado para regar y el que acompaña a la cosecha permite dimensionar el proceso. Según los datos productivos aportados para este artículo, y tomando como referencia un 14 % de humedad del grano, el agua contenida en la cosecha equivale al 0,011 % del volumen total bombeado.
En términos relativos, por cada 100.000 litros bombeados, esa proporción representa 11 litros. El cálculo expresa la relación entre la humedad del grano y el volumen de riego del ejemplo, no la distribución completa del agua en el sistema. El resto del balance contempla el drenaje, la infiltración, los cambios temporales de almacenamiento y el retorno a la atmósfera. Estas vías deben analizarse sin contabilizar dos veces el mismo volumen, ya que el agua infiltrada que posteriormente llega a un río sigue siendo la misma.
Un filtro vivo con resultados medibles. De acuerdo con el ingeniero, el arrozal también puede contribuir a mejorar determinados componentes de la calidad del agua. Durante su circulación, algunas partículas se depositan, el suelo retiene ciertos compuestos y las plantas incorporan nutrientes. “El resultado depende de las condiciones del agua de entrada, el suelo y el manejo del cultivo”, resaltó.
Un experimento de dos años en Florida, publicado por Tootoonchi y colaboradores, registró una reducción media del 42 % en la concentración de fósforo total entre el agua de entrada y salida, sin aplicación de fertilizante fosforado. En el sur de Brasil, investigaciones de Reche y colaboradores también encontraron menores concentraciones de varios indicadores en el drenaje durante tres campañas agrícolas.
Descripción de las interacciones hidrológicas y el ciclo del agua en el cultivo de arroz. Foto: Ilustrativa
Descripción de las interacciones hidrológicas y el ciclo del agua en el cultivo de arroz. Foto: Ilustrativa
En Paraguay, Rojas y Díaz, de la FACEN de la UNA, estudiaron tres arrozales del Tebicuary entre 2011 y 2012. En las muestras analizadas no detectaron cipermetrina, imidacloprid ni carbaril.
Producción y biodiversidad. La Convención de Ramsar incluye los arrozales entre los humedales artificiales y reconoce su aporte como hábitat para aves acuáticas, peces, anfibios e insectos. “Con un manejo compatible con la biodiversidad, estos espacios pueden ofrecer alimento y refugio a distintas especies”, destacó Reinerio.
Franco plantea así una mirada integral sobre el recurso. “Aprovechar las lluvias, recircular el agua y coordinar las captaciones con la disponibilidad de los ríos son prácticas que contribuyen a una gestión más eficiente”, agregó. Al señalar que medir estos procesos permite comprender mejor la relación entre producción agrícola, calidad del agua y dinámica de las cuencas.