Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, destacó el potencial de la soja y el maíz para impulsar la producción de proteína animal y planteó la necesidad de fortalecer la infraestructura y el acceso a tecnología.
El desafío de la industrialización. La soja paraguaya tiene un desafío que va más allá de las toneladas cosechadas, y es la transformación de su producción en mayor valor dentro del país. Para Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el camino también pasa por una mayor integración entre la producción agrícola y las cadenas de proteína animal.
El desarrollo de la actividad agropecuaria en el Chaco abre nuevas oportunidades en este sentido. Hugo destacó la habilitación de la planta de Industria Pioneros en la región y señaló que, en una zona donde la ganadería tiene un peso importante, existe espacio para conectar la producción de proteína vegetal, como la soja, con la producción de proteína animal, incluyendo carne porcina, aviar y vacuna.
Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Foto: Mariana Díaz
Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Foto: Mariana Díaz
A su criterio, es justamente en esa integración donde se encuentra una de las principales oportunidades de agregación de valor para Paraguay. Sostuvo que el pequeño y mediano productor cuenta con conocimiento y capacidad para desarrollar actividades vinculadas a la producción de carne, pero requiere condiciones que faciliten su incorporación a las cadenas productivas.
Logros y la inversión en la infraestructura. El movimiento también está acompañado por inversiones internacionales. Hugo mencionó la llegada de grupos como JBS y de inversores españoles vinculados a la producción de carne, como parte de un proceso que, según sostuvo, debe seguir consolidándose.
Desde Capeco, la meta trazada es llevar la producción de soja hasta 15 millones de toneladas y la de maíz hasta 10 millones de toneladas. En el caso del maíz, además, observa un crecimiento de la demanda interna, impulsada por la producción de carne y una industria de etanol que suma nuevas plantas a su capacidad instalada.
Pero para que el campo siga creciendo, la infraestructura deberá acompañar el ritmo. Sobre el punto, señaló como desafíos el fortalecimiento de la logística, el mantenimiento de la hidrovía y una navegación eficiente para las exportaciones, además de mejorar las conexiones terrestres con Brasil.
También recalcó la importancia de completar la habilitación del Puente de la Integración, junto con la circunvalación sur de Ciudad del Este y el segundo puente sobre el Monday. Foto: Gentileza
También recalcó la importancia de completar la habilitación del Puente de la Integración, junto con la circunvalación sur de Ciudad del Este y el segundo puente sobre el Monday. Foto: Gentileza
También indicó que la incorporación de tecnología a los pequeños productores es otro desafío, en esa línea destacó que la integración mediante cooperativas puede facilitar el acceso a asistencia técnica, innovación y mejores condiciones de comercialización, permitiendo que el crecimiento de la agricultura se traduzca también en oportunidades para los productores de menor escala.