Combinar soja, trigo, maíz y coberturas puede conservar el suelo, diversificar ingresos y estabilizar la producción, aunque exige planificación, inversión y una evaluación económica de largo plazo.
La competitividad del agro paraguayo no se juega únicamente en el rendimiento de cada cosecha, sino depende también de la capacidad de conservar el suelo, administrar recursos y sostener la productividad a lo largo del tiempo. En ese marco, la rotación de cultivos se posiciona como una herramienta que articula resultados económicos y cuidado de la base productiva, según el análisis de Santiago Bertoni, asesor de la UGP.
“El suelo es un capital que debe conservarse y mejorarse”, plantea Bertoni al explicar el papel de la rotación en los sistemas agrícolas. La práctica consiste en alternar distintas especies en una misma parcela durante varios ciclos, ajustadas a las condiciones de cada establecimiento, y no debe confundirse con sembrar un cultivo detrás de otro en una secuencia fija. La combinación de soja, trigo, maíz y coberturas debe responder a las ventanas de siembra, las características del ambiente y los objetivos productivos.
El Ing. Agr. Moisés Santiago Bertoni, asesor de la UGP y exministro del MAG. Foto: Gentileza
El Ing. Agr. Moisés Santiago Bertoni, asesor de la UGP y exministro del MAG. Foto: Gentileza
Antecedentes locales. La discusión no es nueva en Paraguay. La expansión de la agricultura mecanizada y la intensificación de la soja y el trigo durante la década de 1970 trajeron aparejados problemas de erosión y degradación de suelos. Los primeros usos de la siembra directa se registraron hacia fines de esa década, y su difusión se aceleró en los años noventa. En 1993, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, junto con la cooperación internacional, inició trabajos para adaptar y difundir la práctica con rotaciones comerciales y abonos verdes.
El valor técnico de la diversificación radica en combinar raíces de distintas profundidades y residuos vegetales que protegen la superficie, favorecen la infiltración del agua y estimulan la actividad biológica. Además, puede interrumpir ciclos de plagas y enfermedades, siempre que las especies sean adecuadas para cada parcela. Las coberturas como la avena, nabo forrajero, vicia, crotalarias y mijo, cumplen funciones diferentes, pero su incorporación requiere evaluar la disponibilidad de agua, las fechas de siembra y el manejo para no comprometer el cultivo siguiente. “La rotación debe diseñarse según las condiciones locales y no como una receta única”, resume Bertoni.
La evaluación financiera debe contemplar el ciclo completo. Un cultivo de cobertura puede demandar recursos sin generar ingresos directos inmediatos, con beneficios que se reflejan en campañas posteriores; a la vez, una alternativa comercial con menor margen en una zafra puede aportar al resultado de las siguientes. Bertoni subraya la importancia de considerar ingresos, costos, capital necesario, estabilidad productiva y conservación del suelo. Una rotación bien diseñada diversifica ingresos, distribuye labores y reduce la vulnerabilidad frente a la variabilidad climática, aunque no elimina los efectos de sequías o lluvias intensas.
Foto: Ilustrativa
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Desafíos principales. La adopción choca con barreras financieras, comerciales y operativas. Los productores deben afrontar gastos presentes para obtener beneficios que pueden llegar después de varias campañas, y necesitan semillas, equipos, asistencia técnica y, según el cultivo, acceso a compradores, transporte, secado y almacenamiento. El calendario agrícola también pesa: una cosecha tardía puede limitar la implantación del cultivo siguiente, y una cobertura terminada demasiado tarde puede comprometer la disponibilidad de agua en condiciones secas.
“Comenzar en una parte del establecimiento, registrar rendimientos, costos y condiciones del suelo, y ajustar el sistema a partir de los resultados”, señaló Bertoni. Finalmente agregó que puede ser gestionada como un sistema de largo plazo, la integración de soja, trigo, maíz y coberturas puede convertirse en una palanca para sostener la competitividad del campo paraguayo.