Soja zafriña, la segunda cosecha que testea los límites de la intensificación agrícola paraguaya
La soja zafriña en Paraguay alcanzó en la temporada 2025/26 un área de aproximadamente 434.478 a 466.916 hectáreas. Foto: Gentileza
El área destinada a soja de segunda temporada alcanza las 434.478 hectáreas y consolidó una alternativa productiva importante, aunque exige manejo técnico riguroso para no comprometer la sostenibilidad del negocio agropecuario.
29/10/2026 11:00
El área destinada a soja de segunda temporada alcanza las 434.478 hectáreas y consolidó una alternativa productiva importante, aunque exige manejo técnico riguroso para no comprometer la sostenibilidad del negocio agropecuario.
La soja de segunda temporada, conocida como soja zafriña, dejó de ser una práctica marginal para convertirse en un componente relevante de la oferta granaria paraguaya. De acuerdo con la Entrevista a Santiago Bertoni, asesor de la UGP, INBIO publica áreas para este cultivo desde al menos 2010 y para 2026 la superficie rondaba las 434.478 hectáreas, concentradas principalmente en Alto Paraná, Canindeyú, Caaguazú, Itapúa y Caazapá.
La zafriña permite obtener una cosecha adicional dentro del mismo año agrícola sobre un área ya habilitada, aprovechando la humedad residual del perfil del suelo, la maquinaria, las instalaciones y el conocimiento técnico existente. Esto eleva el volumen de granos por hectárea y por año y aporta flexibilidad en la planificación de cada campaña.
Sin embargo, Bertoni advierte que la rentabilidad de corto plazo no puede analizarse de manera aislada. "Pero la posibilidad de obtener dos cosechas de soja en un año no debe confundirse con la conveniencia agronómica de establecer esta sucesión de manera permanente", señaló Bertoni.

Ing. Agr. Santiago Bertoni, asesor de la UGP. Foto: Gentileza
Las bases agronómicas explican esa cautela. La soja es una especie de día corto y en siembras tardías los días más cortos y las temperaturas cambiantes aceleran la floración y acortan el ciclo vegetativo, con plantas de menor altura y menos vainas. El agua aparece como factor limitante, con máxima sensibilidad durante la floración, la formación de vainas y el llenado de granos, mientras que las heladas tempranas constituyen un riesgo operativo que exige ventanas de siembra bien calibradas.
En lo económico y productivo, la sucesión soja-soja aumenta la extracción anual de nutrientes como fósforo y potasio, y la baja relación carbono/nitrógeno de los residuos hace que se descompongan más rápido que los de gramíneas, presionando la materia orgánica del suelo. A ello se suman implicancias fitosanitarias, dado que la continuidad del hospedante favorece a la roya asiática (Phakopsora pachyrhizi), nematodos y enfermedades de fin de ciclo. Para la campaña 2026, Senave dispuso mediante la Resolución No. 303/26 una pausa sanitaria del 20 de junio al 30 de agosto en la Región Oriental y del 15 de junio al 15 de septiembre en la Región Occidental, un marco regulatorio que condiciona la viabilidad del negocio.

Foto: Ilustrativa
Frente al maíz zafriña, la soja puede ofrecer ventajas económicas puntuales, pero reduce la diversidad del sistema si se repite tras otra soja. Por eso la recomendación técnica es integrarla en rotaciones con gramíneas y cultivos de cobertura, evaluando la secuencia de cultivos a lo largo de varios años y no solo la campaña individual.
"El objetivo de la agricultura moderna no debe ser simplemente producir más cosechas por año, sino una mayor productividad anual con los recursos que hagan posible la producción futura", remarcó el asesor de la UGP. La investigación agronómica local se enfoca en cinco prioridades: adaptación genética, ventanas de siembra óptimas, manejo de fertilidad, sanidad vegetal y sostenibilidad de las rotaciones, para generar recomendaciones específicas para las condiciones agroecológicas paraguayas.

Paraguay es el cuarto mayor exportador mundial de soja.
Sintetizando, Bertoni explica que la zafriña es una herramienta de intensificación sustentable siempre que se inserte en sistemas planificados técnicamente, donde el equilibrio entre productividad, fertilidad, agua y sanidad proteja el activo de fondo, la tierra.

