Víctor Pavón
Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES)
Necesariamente como país precisamos una reforma en el sector eléctrico. La cuestión no parece complicada a menos que no se comprenda que estamos ante un escenario que no admite dilaciones. Está en juego la competitividad país.
Las naciones que cuenten con suficiente energía crecerán y se transformarán notablemente en menos tiempo de lo se cree. La inteligencia artificial será el detonante de la emergente nueva revolución industrial y requerirá de energía. Además, nuestro país seguirá siendo agropecuario. El ingreso de más divisas por las exportaciones de nuestros commodities no estará supeditada únicamente al precio de los mismos; dependerá del aumento de la productividad. Y tanto la productividad como la producción dependen inexorablemente de contar con más energía.
No olvidemos que somos un país mediterráneo. Necesitamos no solo abastecernos de energía para los que hoy producen y comercializan, sino también aumentar las inversiones en el sector para que los capitales nacionales y extranjeros impacten positivamente sobre nuestra población con más empresas, puestos de trabajo y mejores salarios.
La energía es vital para un país como el nuestro de categoría emergente. La energía significa comunicaciones, transporte, cuidado de la salud, educación, innovación tecnológica y otras necesidades que nuestra población especialmente joven no puede esperar. Paraguay está bendecido por una energía renovable y limpia, pero no es suficiente. No obstante, un problema de energía se avecina y está cerca, a no más de diez años.
De hecho, las inversiones globales ya no sólo toman en cuenta la estabilidad monetaria relacionada a la inflación o el riesgo país y hasta los grados de inversión. Van más allá y toman en cuenta la disponibilidad de energía para sus emprendimientos.
La energía, por ende, no es un tema menor. Se deberá realizar una reforma de fondo en el sector eléctrico. Esta reforma tiene como objetivo conformar el mercado eléctrico para contar con precios y no solo con tarifas burocráticas. Un precio no es igual a una tarifa medido por costo de producción. Para ello, urge un ente regulador para resguardar la competencia haciendo que la Administración Nacional de electricidad (Ande) ya no siga siendo jugador y juez al mismo tiempo, cuestión que limita enormemente la potencialidad energética del país, desde su generación pasando por la distribución y comercialización.
La energía es un tema crucial. Paraguay podrá seguir creciendo, pero su crecimiento pronto tendrá una barrera que, de no hacerse la reforma en el sector eléctrico, será imposible de sortear.