La empresa se consagró campeón del BeChangeMaker 2026, una competencia internacional de innovación y emprendimiento, al demostrar que los residuos industriales pueden convertirse en ladrillos sostenibles.
Lo que para muchas industrias representa un problema de gestión de residuos, para un equipo paraguayo se convirtió en una oportunidad para innovar, construir y competir a escala mundial. Ruruka ganó el BeChangeMaker 2026 con una propuesta que transforma lodos industriales en materiales de construcción sostenibles, demostrando que una solución nacida en Paraguay puede responder a uno de los grandes desafíos de la industria: producir más, desperdiciar menos y aprovechar mejor los recursos.
El reconocimiento llegó tras una final competitiva en la Conferencia WorldSkills 2026, donde cinco equipos de distintos países presentaron sus innovaciones ante un jurado y los delegados del encuentro. La propuesta paraguaya conquistó tanto al público como al panel de jueces y se quedó con el título frente a iniciativas vinculadas con inteligencia artificial, seguridad personal, salud y tecnología.
El triunfo tiene un valor que va más allá del trofeo. Ruruka demostró que la innovación paraguaya puede abrirse camino en escenarios internacionales con una propuesta que combina tecnología, sostenibilidad y potencial industrial.
De residuo a recurso. La clave del proyecto está en cambiar la forma en que se entienden los lodos industriales. En lugar de considerarlos únicamente un desecho que debe gestionarse, Ruruka trabaja para convertirlos en materia prima para fabricar ladrillos sostenibles.
Para hacerlo, el equipo utiliza la recopilación de datos que permite a las industrias conocer mejor los lodos que generan, su composición química y sus emisiones de carbono o metano. Esa información constituye un punto de partida para identificar oportunidades de aprovechamiento y desarrollar soluciones adaptadas a las características de cada residuo.
La iniciativa ya pasó de la idea a la práctica, pues según los datos presentados por el equipo, Ruruka completó proyectos piloto con seis industrias del país y logró transformar 22 toneladas de residuos en 100.000 ladrillos sostenibles.
Las cifras permiten dimensionar el potencial de una propuesta que conecta la gestión industrial con la economía circular. El desafío consiste en encontrar nuevos usos para materiales que requieren tratamiento, reducir la cantidad de residuos que terminan sin aprovechamiento y desarrollar alternativas para el sector de la construcción.
El resultado también revela una oportunidad para la industria paraguaya: convertir un problema operativo en una posibilidad de innovación, con beneficios ambientales y perspectivas de desarrollo comercial.
Paraguay, protagonista de la innovación. La final reunió propuestas de India, China, México y Paraguay. Entre los competidores se encontraban aplicaciones de inteligencia artificial para acompañar a niños con TDAH, dislexia y autismo; herramientas para mejorar la seguridad de las mujeres; soluciones contra la adicción infantil a las redes sociales y un intérprete digital de lengua de señas.
En ese escenario diverso, Ruruka logró sobresalir con una respuesta concreta a un problema industrial. Su victoria proyecta una imagen de Paraguay vinculada no solo a sus recursos naturales y su capacidad productiva, sino también a la creatividad de sus emprendedores y a su capacidad para desarrollar soluciones con alcance internacional.
El logro adquiere mayor relevancia en un programa que recibió 700 postulaciones de 77 países y regiones en su edición 2026. La competencia forma parte de BeChangeMaker, una iniciativa que desde 2017 impulsa a jóvenes emprendedores para que fortalezcan sus ideas, desarrollen habilidades empresariales y conviertan sus proyectos en iniciativas de impacto.
Una victoria que inspira. Carmen Paredes, integrante de Ruruka, expresó su emoción por representar al país y obtener el reconocimiento internacional. “Estoy muy orgullosa de haber representado a Paraguay. Me encantaría que mi trabajo ayudara a más paraguayos y a más mujeres a demostrarle al mundo que un país pequeño como el nuestro puede crear una solución capaz de cambiar el mundo entero”, afirmó.
En efecto, para Paraguay el triunfo de Ruruka representa una razón para celebrar y, al mismo tiempo, una invitación a mirar con mayor atención el potencial de sus emprendedores. La transformación de 22 toneladas de lodos industriales en 100.000 ladrillos sostenibles es un resultado concreto; el desafío ahora será ampliar su alcance, sumar nuevas industrias y consolidar un modelo que pueda crecer.