Cristiane Mancini
Economista
El mapa político y económico de América del Sur tiene un motor que rinde al máximo: la frontera entre Brasil y Paraguay. Hoy es una de las alianzas empresariales más sólidas de la región, aunque no está libre de tensiones políticas.
El “milagro” paraguayo tiene sello brasileño
Paraguay se ha convertido en el destino favorito de los empresarios de Brasil.
El país vecino ofrece energía barata, mano de obra competitiva y, sobre todo, ventajas fiscales, fabricar allí y exportar pagando apenas un 1 % de impuestos.
Las empresas brasileñas son 70 % de la inversión bajo este régimen. Esto ha generado un beneficio mutuo: Paraguay crece con proyección de 4,7% para 2026; Brasil exporta más. Las ventas de productos brasileños al mercado paraguayo subieron un 10,4 % en el último año. Éxodo empresarial: brasileños se han mudado legalmente a Paraguay para abrir negocios.
Para que el comercio funcione, ambos gobiernos han firmado acuerdos para simplificar el transporte de carga y unificar el espacio aéreo dentro del Mercosur.
En pocas palabras, la relación entre Brasil y Paraguay es una alianza puramente práctica. Mientras Paraguay necesite inversiones y Brasil busque producir a menor coste, ambos países seguirán promoviendo crecimento.