Paraguay tiene energía, estabilidad y una base productiva diversificada. El desafío ahora es convertir esas ventajas en inversión, tecnología, valor agregado y empleo para acelerar el desarrollo industrial. Así lo señaló el titular del gremio, Enrique Duarte.
La industria paraguaya celebró una historia de 90 años, pero también puso sobre la mesa una pregunta que define buena parte de su futuro: ¿cómo transformar las ventajas del país en una economía con mayor capacidad productiva, tecnológica y competitiva?
La respuesta estuvo en el centro de la cena aniversario de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), realizada en Talleyrand Costanera, que reunió a autoridades nacionales, empresarios y referentes del sector para conmemorar nueve décadas de vida institucional y reflexionar sobre el papel de la industria en el desarrollo del Paraguay.
En su intervención, el presidente del gremio, Enrique Duarte, repasó la evolución de una institución que nació en 1936 con una misión esencialmente gremial y que, a lo largo del tiempo, amplió sus responsabilidades para acompañar las transformaciones del país y de su estructura productiva.
El aniversario encontró a la UIP con una agenda que trasciende la representación empresarial y abarca la formación de capacidades, la generación de información económica, el acompañamiento a las micro, pequeñas y medianas empresas, la apertura de mercados, la innovación, la eficiencia energética y la economía circular.
El desafío de convertir ventajas en desarrollo. En su análisis del escenario nacional, Enrique destacó las condiciones que posicionan al Paraguay ante oportunidades de crecimiento: la estabilidad macroeconómica, la disponibilidad de energía, una base productiva diversificada y una población joven.
Sin embargo, también señaló que esas fortalezas deben acompañarse de avances en educación, salud, infraestructura e institucionalidad para consolidar un entorno que permita ampliar la producción y atraer nuevas inversiones.
En ese contexto, el titular de la UIP sostuvo que la industria puede desempeñar un papel central en la construcción de nuevas capacidades nacionales, especialmente mediante la transformación de materias primas, la incorporación de tecnología y la generación de oportunidades laborales.
“En el escenario actual, la industria representa una clara oportunidad para transformar nuestras ventajas en nuevas capacidades productivas, atraer inversiones, agregar valor a la producción primaria y ampliar las oportunidades para el empleo”, mencionó.
La apuesta por una mayor industrialización adquiere así una dimensión estratégica para el país: ampliar el valor que se genera localmente, fortalecer las cadenas productivas y diversificar las oportunidades de crecimiento.
Pero el desafío, según Enrique, ya no consiste únicamente en industrializar, sino en desarrollar empresas capaces de competir en mercados cada vez más exigentes, incorporar tecnología y mejorar sus procesos productivos.
“No nos preguntamos ¿cómo industrializar? Sino ¿cómo generar industrias competitivas y tecnológicamente avanzadas?”, sostuvo.
Nueve décadas de evolución institucional. La historia de la UIP refleja también los cambios de la industria paraguaya. Desde sus orígenes como organización gremial, el gremio incorporó herramientas y servicios destinados a fortalecer las capacidades empresariales y responder a nuevas necesidades productivas.
Entre los hitos de ese recorrido se encuentran la creación de la Universidad Paraguayo-Alemana (UPA), la participación en programas de cooperación internacional y el desarrollo de servicios especializados para las empresas.
Más recientemente, la institución obtuvo la certificación internacional ISO 9001:2015 y fortaleció iniciativas vinculadas con la innovación, la sostenibilidad y la eficiencia energética.
En esa línea se inscriben POC 2.0, orientado a promover oportunidades de economía circular, y ConEEcta, que busca convertir oportunidades de eficiencia energética en proyectos de inversión financiables.
Estas iniciativas forman parte de una agenda que apunta a acompañar a las empresas en los desafíos de productividad, innovación y desarrollo sostenible.
Para Enrique, ejercer la presidencia de la UIP durante el año de su 90° aniversario representa una responsabilidad que trasciende una gestión particular.
“Cada gestión forma parte de una historia mucho mayor, a la que corresponde aportar con responsabilidad y sentido de continuidad.”
Aceros del 36, un reconocimiento a las trayectorias. La celebración también tuvo como uno de sus momentos centrales la entrega de los reconocimientos Aceros del 36, creados en el marco de los 90 años de la institución para distinguir a personas que proyectaron los valores y aprendizajes de la vida gremial en sus trayectorias profesionales y públicas.
En esta edición fueron reconocidos Marco Riquelme, Eduardo Felippo, Lorena Méndez, Carina Daher, Alberto Sborovsky, Javier Viveros, Cristina Goralewski, Javier Giménez y Ramiro Samaniego.
Las trayectorias distinguidas reflejan la presencia de referentes vinculados a la UIP en distintos ámbitos del desarrollo nacional, desde la actividad empresarial y gremial hasta la gestión pública y la formación académica.
A nueve décadas de su fundación, la UIP celebra el camino recorrido y plantea una agenda que mira hacia adelante. El desafío para el Paraguay será convertir sus condiciones favorables en una industria con mayor capacidad tecnológica, más valor agregado y nuevas oportunidades para el empleo y la inversión.