El sector representa el 2,8% del PIB y atraviesa una etapa de expansión en la que logística, digitalización, nuevas terapias e inteligencia artificial comienzan a redefinir la cadena de valor.
La industria farmacéutica constituye un sector estratégico para la economía paraguaya por su impacto en la salud pública, la generación de empleo calificado, la inversión en infraestructura y la recaudación tributaria. Para Édgar Villalba, presidente de la Cámara de Representantes e Importadores de Productos Farmacéuticos, Tocador, Domisanitarios y Afines (Cripfa), más allá del tamaño del mercado, su importancia radica en garantizar el acceso a medicamentos seguros y de calidad.
Actualmente, el mercado privado alcanza aproximadamente USD 650 millones, mientras que el mercado público llega a USD 750 millones, lo que representa en conjunto el 2,8 % del PIB.
Sobre el punto, Édgar destaca que detrás de estas cifras existe una amplia cadena de valor que involucra a importadores, distribuidores, laboratorios, farmacias, operadores logísticos y profesionales de la salud.
Crónicos, oncológicos y biológicos. Uno de los principales motores del mercado son los medicamentos para enfermedades crónicas, impulsados por el envejecimiento poblacional y una mayor incidencia de hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
También adquieren mayor relevancia los medicamentos oncológicos y biológicos, por su alto valor terapéutico. En paralelo, los genéricos continúan ganando participación por su relación costo-beneficio, mientras que los productos OTC mantienen una demanda sostenida vinculada al autocuidado y la prevención.
“En los últimos dos años, el mercado mostró una recuperación y expansión gradual, acompañando la normalización de las cadenas de suministro internacionales después de la pandemia y las tensiones logísticas globales”, explicó. Para el cierre de 2026, el sector espera una evolución positiva, apoyada en una mayor demanda de servicios de salud, nuevas terapias y avances tecnológicos.
La logística representa un componente significativo del costo final de los medicamentos, especialmente debido a la dependencia de productos importados. El transporte internacional, el almacenamiento especializado, la cadena de frío y la distribución nacional requieren altos estándares de control y monitoreo.
Los principales desafíos son los tiempos de tránsito, la disponibilidad de transporte internacional, la volatilidad de los costos logísticos y la necesidad de fortalecer la infraestructura para productos sensibles a la temperatura.
En cuanto a la calidad, Édgar resaltó los controles desde el fabricante y durante toda la cadena mediante las Buenas Prácticas de Manufactura, Almacenamiento y Distribución, junto con controles de temperatura, humedad, transporte y sistemas de monitoreo permanente.
Trazabilidad e inteligencia artificial. La industria avanzó en la digitalización mediante sistemas de trazabilidad, códigos serializados, lectores de identificación, monitoreo en tiempo real y plataformas integradas de gestión logística. Estas herramientas permiten seguir el recorrido de cada producto y reducir riesgos de falsificaciones, pérdidas y errores.
Édgar también destacó la automatización y el análisis avanzado de datos para reducir errores humanos, detectar desviaciones y mejorar la toma de decisiones. La inteligencia artificial comienza a aplicarse en gestión de datos, farmacovigilancia, planificación de inventarios, atención al cliente y optimización de operaciones.
Paraguay aún no participa directamente en las etapas más avanzadas del desarrollo de medicamentos mediante IA, pero el desafío será fortalecer capacidades tecnológicas, generar alianzas con centros de investigación y desarrollar talento especializado, anticipó.