Por: Adelaida Alcaraz
A los nueve años, la vida le enseñó a Elena Acosta el significado de la resiliencia. La pérdida de su madre y el crecimiento junto a cuatro hermanos marcaron sus años, pero sembraron capacidades como la independencia y la autonomía que, con el tiempo, se convirtieron en pilares de su carrera.
Empezó a trabajar joven para estudiar, capacitarse y construir una carrera. Imaginaba su futuro en el sector bancario, hasta que en 2006 una oportunidad en la Bolsa de Valores cambió su rumbo. Así lo que comenzó como un mundo desconocido terminó convirtiéndose en su casa profesional.
Desde analista de registro hasta jefa de Rueda, encargada de Operaciones y luego Gerente de Operaciones, los ascensos estuvieron acompañados de estudio, dedicación y horas de preparación.
Lideró la implementación del primer sistema electrónico de negociación del mercado de valores paraguayo y participó en otros procesos de modernización. Allí descubrió que liderar exige mucho más que conocimiento técnico. “Creo profundamente que lo técnico y lo humano deben avanzar de la mano”, sostuvo.
Para Elena, liderar no significa tener todas las respuestas, sino generar las condiciones para que otros también puedan crecer. Contó que no tiene a un único mentor. Su padre, su hermana mayor, jefes y profesores fueron dejando enseñanzas. De todos tomó algo. Y si existe una lección que resume su recorrido, es la perseverancia.
“Aprendí que los sueños, las metas y el crecimiento profesional no ocurren de la noche a la mañana. Detrás de cada logro hay esfuerzo, sacrificio, preparación, constancia y, muchas veces, la necesidad de volver a intentarlo”, puntualizó.
Frase de cabecera: “Los grandes logros no ocurren de la noche a la mañana; se construyen con perseverancia, aprendizaje y la decisión de seguir avanzando”.
Libro favorito: “La empresa consciente”, de Fred Kofman; “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, de Stephen R. Covey.
Podcast favorito: Cracks Podcast, de Oso Trava.
