Genética y adaptación: la apuesta del IPTA para la soja paraguaya
La investigación busca anticiparse a los cambios y potenciar la producción. Foto: Ilustrativa
El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) trabaja en investigación y mejoramiento genético para el desarrollo de variedades de soja adaptadas a las condiciones climáticas del país.
08/09/2026 12:33
El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) trabaja en investigación y mejoramiento genético para el desarrollo de variedades de soja adaptadas a las condiciones climáticas del país.
El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) trabaja en investigación y mejoramiento genético para el desarrollo de variedades de soja adaptadas a las condiciones climáticas del país.
Investigación y adaptación pensadas en el clima. En un escenario en el que las condiciones climáticas están cambiando, la genética gana protagonismo en la agricultura. Para el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), contar con un banco de germoplasma y avanzar en el desarrollo de variedades adaptadas constituye una de las principales herramientas para acompañar al productor.
Así lo explicó Crisanta Rodas, ingeniera agrónoma y directora de Transferencia de Tecnología del IPTA, durante el lanzamiento de la siembra de soja 2026 organizado por la UGP. La institución es la encargada oficial de realizar investigaciones para los sectores agropecuario y forestal, con el objetivo de proveer soluciones tecnológicas al sector productivo.

Crisanta Rodas, ingeniera agrónoma y directora de Transferencia de Tecnología del IPTA. Foto: Mariana Díaz
En el caso de la soja, las investigaciones se desarrollan principalmente en el Centro de Investigación de Capitán Miranda, además de experimentaciones realizadas en las distintas zonas agroecológicas del país. El objetivo es evaluar el comportamiento de diferentes materiales y proveer variedades que respondan mejor a las condiciones de cada región.
Las líneas centrales de trabajo es la genética. El IPTA cuenta con un banco de germoplasma que comenzó a conformarse con materiales provenientes de distintas variedades. En este proceso tuvo un papel importante la cooperación de Japón, considerando que la soja no es originaria de la región, sino de Asia.
A partir de estos materiales se realizan evaluaciones y cruzamientos dentro de los programas de mejoramiento genético. La búsqueda apunta a obtener variedades adaptadas a las condiciones climáticas, con tolerancia a enfermedades y capacidad de enfrentar ataques de insectos, siempre acompañadas por las medidas de protección correspondientes.
El objetivo es evaluar las distintas materias y adaptarlas a las necesidades. Foto: Gentileza
Pero el desafío va más allá del rendimiento actual. La adaptación adquiere especial relevancia ante el cambio en las condiciones climáticas. Según Crisanta, el banco de germoplasma permite conocer la variabilidad disponible y evaluar cuáles materiales pueden presentar un mejor comportamiento frente a escenarios de incremento de temperatura.
De esta manera, la investigación busca anticiparse a los cambios y poner a disposición del productor herramientas genéticas que permitan sostener la productividad de la soja en diferentes escenarios.

