En un circuito gastronómico cada vez más competitivo, Delicias de Juju logra destacarse por su creatividad e historia. Y es que más que un restaurante, este recinto ofrece un viaje sensorial al corazón del Líbano, construido a partir de recetas familiares, hospitalidad y una profunda conexión con las raíces de su fundadora, Joumana “Juju” Rahal.
La historia de “Juju” comenzó lejos de Paraguay. Nacida en el Líbano, emigró siendo muy joven y encontró en la cocina una forma de mantener vivo el vínculo con su tierra.
Así, lo que inició como la preparación de platos para familiares y amigos fue creciendo gracias a la recomendación de boca en boca hasta convertirse en un exitoso servicio de catering. Años después, ese sueño dio un nuevo paso con la apertura de un espacio propio que hoy invita a descubrir la auténtica gastronomía libanesa.
Ubicado en delSol Shopping & Lifestyle, en el acceso del Parking López Moreira, el restaurante ofrece una experiencia que va mucho más allá de la comida. Su ambientación, inspirada en la arquitectura y los colores del Medio Oriente, crea un entorno cálido y elegante donde cada detalle está pensado para transportar al visitante a otra cultura.
La carta es una invitación a explorar sabores poco habituales en Paraguay. Conviven clásicos como el hummus, el faláfel, el kibbeh, el baba ganoush y las sfihas, con preparaciones más exóticas como el maalube, elaborado con arroz especiado, berenjenas, tomates y frutos secos; hojas de parra rellenas, brochetas shish tawouk, kafta y shawarmas preparados con recetas tradicionales. Para quienes desean descubrir la cocina libanesa por primera vez, la Experiencia Libanesa permite compartir una selección de los platos más representativos de la casa.
Uno de los mayores diferenciales de Delicias de Juju es su atención. Es habitual que la propia Juju recorra las mesas, explique el origen de cada preparación y comparta costumbres de su país, transformando cada comida en una experiencia cercana y auténtica. Esa hospitalidad, característica de la cultura libanesa, convierte al restaurante en un lugar donde los clientes no solo comen, sino que conocen una historia.
Los amantes del dulce también encuentran una propuesta singular. El menú incluye postres tradicionales como el baklava, el knafeh y los maamoul, además del ya famoso Chocolate Dubái, una creación que despertó gran interés entre los fanáticos de la repostería internacional.
Además de almuerzos y cenas, el restaurante cuenta con espacios ideales para desayunos, meriendas, reuniones corporativas y celebraciones privadas, consolidándose como un punto de encuentro para quienes buscan una experiencia diferente.