Con tormentas cada vez más intensas y una mayor probabilidad de eventos asociados a El Niño, anticiparse ya no solo protege los cultivos, sino que también preserva el capital invertido, evita pérdidas económicas y fortalece la sostenibilidad financiera de las explotaciones agrícolas. Carlos Giménez, ministro del MAG, comparte algunas medidas a tener en cuenta.
1. Convertir la información climática en una herramienta de gestión: El seguimiento permanente de los pronósticos oficiales y modelos de predicción globales de los organismos especializados, permite organizar labores que permitan reducir riesgos operativos y minimizar pérdidas económicas.
2. Mantener los sistemas de drenajes como una inversión preventiva: La limpieza periódica de canales y desagües reduce anegamientos que pueden provocar excesos hídricos con perjuicios en plantas y animales relacionados, especialmente, a enfermedades.
3. Proteger la infraestructura productiva: Asegurar invernaderos, silos, galpones y estructuras livianas contra eventos adversos y así evitar costosas reparaciones y la interrupción de la actividad en el sector agropecuario.
4. Evaluar una cosecha anticipada cuando exista alto riesgo: Consultar con los técnicos especialistas la posibilidad de utilizar variedades tempranas para adelantar la cosecha y ener chancet incluso de una segunda siembra aprovechando la humedad en los suelos. Todo esto dependiendo de los rubros a sembrar.
5. Resguardar insumos de alto valor: Semillas, fertilizantes y agroquímicos representan una parte importante del capital de trabajo y deben almacenarse en condiciones que eviten inconvenientes y generen pérdidas en el almacenaje.
6. Evitar daños al principal activo, el suelo: Siempre, en lo posible, mover el suelo lo menos posible. Ingresar las maquinarias después de una lluvia intensa genera, por lo general, la compactación del mismo, reduce la productividad futura y aumenta los costos de recuperación.
7. Preservar barreras naturales que reducen pérdidas: Los cortavientos disminuyen daños sobre cultivos y reducen futuras inversiones en reposición de plantas o infraestructura. Es un manejo a largo plazo y con variedades acorde a la zona.
8. Diversificar para reducir el riesgo financiero: No depender de un solo cultivo distribuye el riesgo y amortigua el impacto económico cuando un evento climático afecta una producción específica.
9. Garantizar continuidad operativa: Contar con fuente de energía de reserva, como ser combustible, generadores y fuentes alternativas de energía que permite mantener sistemas de bombeo, almacenamiento y riego durante cortes eléctricos.
10. Mantener los equipos en condiciones óptimas: La revisión preventiva de bombas, sistemas de riego y maquinaria reduce tiempos muertos y costos extraordinarios después de una tormenta.