La transformación digital ya no es una tendencia, sino una necesidad. Estos son los principales aprendizajes que señala Manoella Talavera, consultora especializada en ecommerce y experiencia del cliente (CX), que hoy están redefiniendo la forma en que las empresas venden, se comunican y toman decisiones.
La velocidad del cambio ya no se mide por años o meses, sino por días y semanas. Lo que definimos como estrategia a principio de año puede necesitar ajustes importantes mucho más frecuentes que antes.
Los KPIs también están evolucionando. Ya no alcanza con medir clics. Hoy importa entender cuánto tiempo permanece una persona interactuando con nuestro contenido y, sobre todo, la calidad de esa interacción.
El posicionamiento está cambiando. Pasamos de pensar únicamente en SEO a incorporar AEO (Answer Engine Optimization) y GEO (Generative Engine Optimization). Cada vez más personas hacen preguntas a herramientas de IA en lugar de realizar búsquedas tradicionales.
El algoritmo ya no premia seguidores, premia intereses. Las plataformas entienden cada vez mejor qué contenido le interesa a cada usuario. El desafío ya no es construir una gran audiencia, sino generar contenido realmente relevante.
Los datos siguen siendo el activo más importante. Una frase que resume perfectamente este punto: “Prefiero un Excel que realmente se use antes que un CRM abandonado”. La tecnología por sí sola no transforma una empresa; los procesos y la adopción sí.
La inteligencia artificial no reemplaza el conocimiento. Las personas que entienden su negocio y saben hacer las preguntas correctas obtienen mucho más valor de la IA que quienes solo aprenden prompts.
Al final, la tecnología cambia constantemente, pero hay algo que permanece: las empresas que entienden mejor a sus clientes y toman decisiones basadas en datos son las que logran diferenciarse.