
Claudio Rodríguez, director de RH Rodríguez Hnos SAECA, esposo, padre de dos hijos y de una niña en camino, es constructor de proyectos que dejan huella en el país.
20/06/2026 06:00
Un nuevo líder nació entre juguetes, risas y abrazos
Por: Adelaida Alcaraz
El director de RH Rodríguez Hnos SAECA, Claudio Rodríguez, descubre que la paternidad sigue teniendo la capacidad de sorprenderlo. Mientras se prepara para recibir a Olivia, la primera niña de una familia rodeada de varones, hoy confiesa que los logros más importantes no se encuentran en una obra ni en un balance, sino en el abrazo que lo espera cada tarde al volver a casa.
¿Cuántas veces puede agrandarse el corazón de un padre? La ciencia probablemente no tenga una respuesta, pero Claudio Rodríguez está convencido de que sucede cada vez que llega un hijo. De hecho, él lo sintió cuando nació Gusti, volvió a experimentarlo con Luka, y, ahora, mientras cuenta los días para conocer a Olivia, descubre que la emoción sigue siendo tan intensa como la primera vez. Quizás incluso más, porque la vida tiene una curiosa forma de sorprendernos cuando creemos que ya conocemos el camino.
FOCO conversó con el director de RH Rodríguez Hnos SAECA en una etapa especial. En la casa se habla de una llegada e inmediatamente el rostro de sus habitantes se transforma en sonrisas y en una felicidad difícil de disimular. Después de dos varones, la familia espera a la primera niña, la primera nieta, la primera sobrina y la primera prima entre una generación poblada de hombres.
Pero más allá de la novedad que representa Olivia, lo que conmueve es la manera en que esta espera parece haber despertado recuerdos, preguntas y reflexiones profundas sobre el paso del tiempo, pues mientras una nueva vida está por comenzar, Claudio vuelve a pensar en quienes estuvieron antes.
“Vuelven a aparecer la ilusión, la gratitud y esa mezcla tan particular de alegría y responsabilidad que trae cada hijo. Uno cree que ya conoce el camino, pero la paternidad siempre encuentra la manera de sorprenderte de nuevo, compartiendo y agrandando el corazón”, comentó el directivo y agregó que cada nacimiento inaugura una historia distinta. Y cada hijo conoce una versión diferente de sus padres.

La empresa que hoy lidera fue fundada por su padre y por su tío. Este último no tuvo hijos, pero fue una figura fundamental en su vida. Padrino, guía y compañero de innumerables momentos. Hoy ninguno de los dos está físicamente. Y quizás, por eso, cada nacimiento tiene algo de reencuentro.
“No habiendo conocido a mis hijos es siempre una forma de recordarlos y esta es una emoción presente, sobre todo al ver cómo cada hijo viene con su temperamento y hasta con particularidades de su abuelo, sobre todo el primero”, dijo entre risas.
Mientras Claudio habla, resulta evidente que hay recuerdos que nunca abandonan una familia. “Es emocionante ver eso y genera también mucha esperanza en la vida y alegría”, indicó. Y es que para él hay personas que siguen viviendo en las nuevas generaciones.
A sus cuarenta años, Claudio siente que Olivia conocerá una versión distinta del hombre que conocieron sus hermanos mayores. Más madura, consciente y, sobre todo, agradecida.
“Creo que conocerá una versión más asentada, más consciente y más agradecida. Una versión que sigue teniendo sueños, proyectos y responsabilidades, pero que entiende mejor que la vida no se mide solo por lo que uno logra afuera, sino también por lo que construye adentro: en la casa, en la familia, en los vínculos y en la fe”, afirmó.
Cuando recuerda los años de noviazgo con Laura y los comienzos de su matrimonio, aparecen las risas, los proyectos, las ideas sobre cómo serían como padres. “Cuando éramos novios y mismo luego cuando nos casamos hace ya casi 10 años y empezamos a programar los hijos con Laura pensábamos en un modelo de crianza muy distinto al que finalmente implementamos”, reveló dejando entrever una confesión tan sincera como humana: “Los hijos también nos van formando”. Esta quizás es una de las definiciones más precisas que existen sobre la paternidad.

Durante años, Claudio aprendió a medir resultados, evaluar riesgos, a proyectar crecimiento, a construir, pero la llegada de los hijos cambió para siempre la forma en que él entiende el éxito.
“La paternidad me ayudó a ordenar las prioridades”, indicó. Dijo que, en los negocios, uno puede medir el éxito por crecimiento, resultados, expansión, obras, clientes o reconocimiento. “Todo eso es importante, pero cuando sos padre entendés que el éxito verdadero tiene que ser más integral”, enfatizó.
Y es que para el de nada sirve construir una empresa sólida si uno descuida lo más importante. “Verlos correr a la puerta de entrada gritando ‘papi llegó’ creo que es mi momento favorito del día”, reveló. De hecho, no hay premio empresarial que compita con eso, ni reconocimiento que genere una emoción semejante, reflexionó.
Ante la pregunta de si ¿la paternidad lo convirtió en mejor líder? Claudio no duda en decir que sí y sumó que también le mostró muchas áreas en las que todavía debe seguir creciendo.
“La paternidad desarrolla paciencia, escucha, empatía, firmeza y capacidad de acompañar procesos”, sostuvo y quizás la mayor enseñanza sea esta: “Liderar no es imponer, sino guiar”.
Por eso cree que los mejores líderes son aquellos que forman personas, los que acompañan, dan ejemplo y ayudan a crecer. “Ser padre me recordó que el liderazgo más fuerte no es el que se declara, sino el que se demuestra todos los días”, concluyó.