
Paulo Duarte, CEO de Broterra, sostiene a su hijo Octavio en brazos en el inicio del mayor proyecto de su vida: la paternidad como legado.
20/06/2026 07:00
“El mayor legado que quiero dejarle es mi ejemplo”
Por: Adelaida Alcaraz
Acostumbrado a asumir riesgos y construir proyectos, Paulo Duarte enfrenta hoy el desafío más importante de su vida: formar a un hijo. En esta entrevista, el CEO de Broterra reflexiona sobre el legado, la familia y el Paraguay que espera ver florecer junto a una nueva generación.
Hace apenas una semana nació Octavio. Todavía es demasiado pequeño para entender el mundo que lo rodea. No sabe qué es una empresa, qué significa emprender o por qué su padre pasa horas pensando en proyectos, fábricas y futuros posibles, pero sin saberlo, ya cambió la vida de un hombre acostumbrado a convivir con los desafíos.
Paulo Duarte, CEO de Broterra, lleva años tomando decisiones difíciles. Como emprendedor aprendió a caminar sobre terrenos inciertos, a apostar cuando otros dudaban y a convertir ideas en realidades. Sin embargo, reconoce que ninguna experiencia se compara con la que vive hoy.
“Siento que toda la vida tuve que aprender a disfrutar de lo que me genera incertidumbre y emociones al mismo tiempo”, reflexionó. “Probablemente no tenga todas las respuestas para las preguntas que se me van a presentar como padre, pero el entusiasmo, la emoción y el amor que me generan son muy superiores a cualquier duda”, afirmó el CEO.
Y cuánta verdad hay en todo esto. Detrás del empresario que proyecta triplicar la capacidad industrial de Broterra para 2027, hay un hombre que acaba de descubrir que el desafío más importante de su vida no se mide en facturación, metros cuadrados ni balances; se mide en ejemplo.
La llegada de Octavio cambió su forma de entender el éxito. “Hace mucho tiempo aprendí que el éxito no es sinónimo de cosas materiales ni de cuentas bancarias llenas de dinero. El éxito es libertad, bienestar emocional, bienestar físico y poder compartir la vida con las personas que queremos”, aseguró.
Pero hay una enseñanza que desea transmitirle por encima de todas. “El éxito está en no abandonar, en continuar a pesar de que muchas veces no queremos o sentimos que ya no damos más”, sostuvo enseñando su filosofía de vida.
En un tiempo donde el mundo premia los resultados rápidos, Paulo apuesta por valores menos visibles, pero mucho más duraderos: disciplina, resiliencia, coherencia y humildad. “El mayor legado que quiero dejarle a Octavio es mi ejemplo. Que vea a una persona honesta, íntegra, coherente, que se juega por lo que sueña y por lo que cree”, confesó.
Con esto, Paulo no habla de herencias materiales sino más bien de carácter, valores y enseñanzas con valor real, aquellas que sobreviven a cualquier éxito empresarial.

Como padre reciente, también reconoce que la paternidad modifica la manera de liderar. “Nos obliga a convertirnos en mejores personas y mejores líderes. Me genera más hambre, más ganas de crecer y de ofrecerle todo lo mejor. Y no me refiero solamente a lo material, sino al tiempo, la reputación y el legado”, reflexionó.
Quizás por eso la llegada de un hijo también amplía la mirada sobre el país, ya que cuando Paulo habla de Paraguay, tras haber sido presidente de UIP Joven y de liderar proyectos de gran envergadura, imagina que el Paraguay que recibirá Octavio, no mostrará únicamente crecimiento económico. Significará orgullo, identidad y futuro.
“Espero que él encuentre un Paraguay integrado a la economía mundial, competitivo, prestigioso y del que pueda sentirse orgulloso. Un país que le genere autoestima por ser paraguayo y donde sienta la necesidad de ser protagonista de su construcción”, afirmó.
Su optimismo forma parte de una generación de empresarios que ve al Paraguay atravesando uno de los momentos más prometedores de su historia. Un país que atrae inversiones, desarrolla industrias, genera empleo y comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en los mercados internacionales.
Y mientras Octavio da sus primeros días de vida, Broterra también se prepara para una nueva etapa. La empresa acaba de regresar de un viaje por Asia y avanza en un ambicioso plan de expansión que contempla casi triplicar su capacidad industrial para 2027.
Pero incluso frente a semejante desafío, Paulo tiene claro cuál es el proyecto más importante. No está en una fábrica ni en una inversión, está en su casa, durmiendo en una cuna.
Para Paulo Duarte, la mayor obra que comienza hoy no es la próxima expansión de Broterra, es ayudar a formar a un niño que algún día pueda sentirse orgulloso del país que heredó y del ejemplo que recibió.