La calidad del servicio al cliente empieza dentro de la empresa: en la confianza, liderazgo y mentalidad de quienes lo hacen posible. Así lo señaló Miryan Figueredo, coach ontológica certificada por la International Coaching Federation (ICF) y CEO de LUXPRO®.
En un mercado cada vez más competitivo y con consumidores más exigentes, la atención al cliente se ha transformado en uno de los principales diferenciales para las empresas que buscan crecer, fidelizar clientes y destacarse frente a la competencia. Sin embargo, detrás de un buen servicio existe un desafío que muchas organizaciones aún no logran resolver: la falta de confianza y liderazgo personal en sus equipos.
Así lo sostiene la coach ontológica certificada por la International Coaching Federation (ICF) y CEO de LUXPRO®, Miryan Figueredo, quien advierte que gran parte de las dificultades que enfrentan las empresas para vender más y brindar una mejor experiencia al cliente tienen origen en factores humanos y emocionales.
“La falencia más importante es la falta de liderazgo personal. Las personas, los empleados, no confían en ellos mismos. Tienen una falta de autoestima y muchas creencias limitantes. Y esto hace que repercuta en el ámbito laboral”, afirmó la especialista en el marco de la Feria Internacional Paraguay (FEPY).
Según explicó, cuando un trabajador no cree en sus propias capacidades, se vuelve más difícil que pueda ofrecer productos o servicios con seguridad, especialmente aquellos de mayor valor agregado.
“Si no creo en mí, obviamente me va a costar muchísimo vender productos o servicios de alto valor. Porque tengo esa creencia de que es caro, o mismo pienso que no puedo, que no sé o que no me va a salir”, señaló.
Miryan Figueredo, coach ontológica certificada ICF y CEO de LUXPRO®.
Miryan Figueredo, coach ontológica certificada ICF y CEO de LUXPRO®.
La mentalidad como punto de partida. Para Miryan, la transformación comienza por el desarrollo personal. Considera que las habilidades técnicas son importantes, pero insuficientes si no existe un trabajo previo sobre la mentalidad y la confianza.
“Lo primero es trabajar tu mentalidad. Todo está ahí. Si todos los días nos estamos diciendo cosas negativas, vamos a salir a la vida desde un lugar de minimizarnos. Ahora, si empezamos a trabajar el empoderamiento personal e identificamos nuestras creencias limitantes, ahí es cuando vamos a empezar a desenvolvernos con más seguridad”, sostuvo.
La especialista explicó que las empresas con mejores resultados son aquellas que comprenden que la experiencia del cliente depende directamente del estado emocional y la actitud de las personas que integran el equipo. “Vas a poder generar ese servicio de experiencia que tu cliente viene a buscar, independientemente del rubro en el que te desempeñes”, remarcó.
Un problema que preocupa a empresarios. La consultora aseguró que en los últimos meses mantuvo reuniones con diversos empresarios que coinciden en una misma preocupación: la dificultad para lograr equipos comprometidos y con iniciativa comercial.
“Todos tenían la misma problemática. Me decían: ‘Mis empleados no venden, hay falta de motivación, no hay seguridad personal’”, comentó.
Ante este escenario, explicó que el programa que desarrolla su firma se basa en tres pilares fundamentales: inteligencia emocional, comunicación asertiva y neuroventas.
El papel del líder dentro de la organización. Miryan considera que cualquier proceso de mejora debe comenzar por quienes dirigen las empresas. “Lo primero que hacemos es trabajar con el empresario, con el líder, porque es el pilar de esa empresa”, indicó.
La coach identifica cuatro estilos de liderazgo, entre ellos el autoritario, el coach, el familiar y otros perfiles que pueden influir positiva o negativamente en el desempeño de los equipos. “El liderazgo que queremos impulsar es el liderazgo coach, que ayuda a empoderar a las personas y a desarrollar su potencial”, explicó.
A su criterio, cuando los líderes conocen las fortalezas y características de cada integrante del equipo, pueden generar un mayor compromiso y sentido de pertenencia.
“Les damos herramientas para que realmente el equipo se ponga la camiseta como queremos”, expresó.
Paraguay en una etapa de oportunidades. La especialista considera que Paraguay atraviesa un momento de crecimiento y visibilidad internacional que representa una oportunidad para las empresas nacionales.
“Paraguay está comenzando a surgir y a verse en el radar del mundo. Hay empresas que todavía no están dando ese paso, pero tienen todo el potencial para hacerlo”, afirmó.
En ese contexto, destacó la importancia de profesionalizar la atención al cliente y fortalecer las habilidades humanas dentro de las organizaciones para aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado.
La inteligencia artificial no reemplazará el factor humano. Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue el avance de la inteligencia artificial y su impacto en la relación con los clientes.
Aunque reconoció la utilidad de estas herramientas para optimizar procesos, advirtió que no pueden sustituir la conexión humana.
“Hay que tomar conciencia de que la inteligencia artificial es solamente una herramienta. El ser humano siempre va a seguir siendo único y es quien realmente va a generar las experiencias que cualquier empresa necesita”, afirmó.
Incluso señaló que el riesgo está en delegar aspectos esenciales de la interacción humana a la tecnología. “Nos sirve para agilizar tareas administrativas o procesos, pero lo que es el servicio al cliente va a seguir siendo de humanos”, enfatizó.
Vender mejor atendiendo mejor. Tras más de 18 años de experiencia en empresas vinculadas al segmento premium y de lujo en países como Argentina, España y Bolivia, la profesional asegura que la clave del crecimiento empresarial radica en la calidad de la experiencia que recibe el cliente.
“Lo que hacemos es que los equipos de las empresas puedan vender mejor atendiendo mejor. Ese es el eslogan que tenemos y eso es lo que hace que el negocio realmente crezca”, sostuvo.
Para la especialista, el futuro de la atención al cliente no dependerá únicamente de la tecnología ni de las estrategias comerciales, sino de la capacidad de las empresas para desarrollar líderes, fortalecer la autoestima de sus equipos y construir relaciones genuinas con las personas.