
Rob Nail, fundador asociado y ex CEO de Singularity University, fue uno de los disertantes de FutureX 2026.
16/06/2026 06:40
El verdadero enemigo está adentro
Por: Adelaida Alcaraz
La IA, la automatización y los datos ya forman parte del presente corporativo. Entonces, ¿por qué algunas compañías fracasan en ese proceso de transformación? En exclusiva para FOCO, Rob Nail, fundador asociado y ex CEO de Singularity University, advirtió que la innovación no falla por falta de ideas, sino por sistemas internos que no logran sostenerla.
Hoy, las empresas ya no enfrentan un problema de falta de innovación, sino uno mucho más incómodo que radica en la dificultad de convivir con ella, en un contexto de sobreestimulación tecnológica, en la que la velocidad de herramientas como la inteligencia artificial, la automatización y los datos supera la capacidad interna de adaptación de muchas organizaciones.
En FutureX 2026, el encuentro impulsado por itti en alianza con Singularity University en Asunción, esa idea emergió como una constante, dejando al descubierto que la tecnología avanza, pero las organizaciones no siempre lo hacen a la misma velocidad.
La paradoja es evidente y es que nunca hubo tantas herramientas disponibles para innovar, y nunca fue tan difícil sostener la innovación dentro de una estructura corporativa.
Rob Nail, fundador asociado y ex CEO de Singularity University, conversó reveló que “el ritmo del cambio en sí mismo se está acelerando, lo que hace que sea fundamental que tanto las personas como las organizaciones den prioridad a la adaptabilidad”.
La palabra clave no es tecnología. Es adaptabilidad, refirió. Y su campo de batalla no está en el mercado, sino dentro de las organizaciones.
Las empresas suelen pensar la disrupción como algo externo, es decir, un competidor, una tecnología, un nuevo modelo de negocio, pero la evidencia reciente muestra que el punto de quiebre ocurre adentro.
Kodak no fue sorprendida por la fotografía digital. Blockbuster no ignoraba el streaming. Ambas entendieron el cambio, pero sus estructuras internas no pudieron acompañarlo.
El nuevo jugador. En ese escenario aparece una figura cada vez más relevante: el intraemprendedor. Un actor que intenta introducir innovación desde dentro de sistemas diseñados para preservar lo existente.
“Los intraemprendedores son emprendedores internos, o empleados encargados de crear productos nuevos e innovadores dentro de una empresa ya establecida”, explicó Rob.
En ese contexto, agregó que la innovación necesita velocidad, riesgo y experimentación mientras que las organizaciones tradicionales operan con control, jerarquía y previsibilidad. De allí que, entre ambos modelos, la fricción es inevitable.
En muchas compañías, la innovación no fracasa de forma visible. Se diluye en el camino, entre aprobaciones, procesos y culturas que suavizan lo disruptivo hasta volverlo inofensivo.
Las organizaciones que sobreviven no son necesariamente las más grandes ni las más tecnológicas, sino las que aprenden a tolerar ese desorden inicial sin apagarlo. Incluso a escala país, la lógica se repite. Rob destacó que Paraguay posee ventajas estructurales relevantes para la economía global del futuro. “Paraguay cuenta con varias ventajas únicas que puede aprovechar para convertirse en un líder mundial”, señaló, resaltando energía, agua y capital humano joven.
Pero, nuevamente indicó que el verdadero diferencial no es el recurso, sino la capacidad de transformarlo sin fricción interna. “Las empresas más adaptables serán las que sobrevivan y las que tengan más posibilidades de prosperar”, concluyó el experto.