Hoy, el mundo de los negocios también tiene etiqueta olfativa. Así lo aseguró la especialista Teresa Orrego, quien destacó que elegir la fragancia correcta se convirtió en un diferencial estratégico y en una herramienta de la economía de la percepción, una tendencia cada vez más sofisticada dentro de la construcción de marca personal y corporativa.
En un mundo en el que la imagen personal se convirtió en una herramienta de comunicación, el perfume dejó de ser un simple accesorio de lujo para transformarse en un componente estratégico de la identidad.
La asesora de imagen e identidad olfativa, Teresa Orrego, contó que las fragancias tienen un poder mucho más profundo de lo que la mayoría imagina puesto que pueden construir recuerdos, reforzar una marca personal e incluso influir en la percepción profesional.
“El olfato está directamente conectado al sistema límbico, que es la región del cerebro vinculada con las emociones y la memoria”, explicó. Por eso, un aroma tiene la capacidad de transportar instantáneamente a una persona a un momento específico de su vida. En Paraguay, mencionó un ejemplo que atraviesa generaciones, el aroma de la flor de coco en Navidad, es capaz de despertar recuerdos colectivos y emociones inmediatas.
Elegir una fragancia adecuada ya forma parte de la construcción estratégica de presencia e identidad.
Elegir una fragancia adecuada ya forma parte de la construcción estratégica de presencia e identidad.
Lejos de ser una elección superficial, el perfume también comunica personalidad y estilo. Las fragancias cítricas suelen asociarse con personas frescas, relajadas y de energía ligera; los perfumes amaderados transmiten sofisticación, estabilidad y madurez; mientras que los dulces evolucionaron hacia composiciones más complejas y elegantes, mezcladas con notas especiadas o ambaradas.
Sin embargo, Teresa aclaró que no existe un “perfume incorrecto”, sino fragancias poco adecuadas para determinados contextos.
Así como existe un dress code en la vestimenta, también hay una etiqueta olfativa. “En una reunión de negocios, usar un perfume extremadamente invasivo puede jugar en contra, porque si genera incomodidad afecta automáticamente tu presencia”, afirmó.
Cuando la naturaleza habla en aromas. La especialista señaló que el auge de las asesorías olfativas responde justamente a esa necesidad de coherencia entre imagen, entorno y mensaje.
Hoy existen profesionales que ayudan a elegir fragancias alineadas con atributos específicos como autoridad, cercanía, sofisticación o creatividad. “No es lo mismo el perfume ideal para una médica, una directora creativa o alguien que trabaja con niños”, explicó.
El concepto de “guardarropa olfativo” gana cada vez más terreno. Así como una persona no utiliza la misma ropa para todas las ocasiones, tampoco debería usar la misma fragancia en todos los contextos. El clima, el horario, el entorno laboral e incluso el estado emocional influyen en la elección ideal.
En Paraguay, donde predominan las altas temperaturas durante gran parte del año, Teresa recomienda perfumes frescos, cítricos, acuáticos o aromáticos, ya que el calor intensifica la proyección de las fragancias. En invierno, en cambio, cobran protagonismo las notas dulces, especiadas y ambaradas.
Otro de los grandes mitos que la experta desarma es la idea de que un perfume “cambia completamente” según quién lo use. Aunque factores como el pH, la hidratación de la piel y la temperatura corporal generan pequeñas variaciones, muchas veces la diferencia está en la percepción emocional.
Para Teresa, el perfume ya forma parte de la economía de la percepción, una tendencia cada vez más fuerte dentro de la construcción de marca personal y corporativa. De hecho, el marketing olfativo es hoy una herramienta utilizada por empresas y comercios para generar experiencias memorables en consumidores.