
Iván Lee, embajador de Taiwán en Paraguay.
04/05/2026 06:04
Iván Lee, con Paraguay en el corazón
Por: Adelaida Alcaraz
Lejos de la figura clásica y estructurada de un diplomático de carrera, el embajador de Taiwán, Iván Lee, abre las puertas de su alma para demostrar la humanidad, los valores y una cultura milenaria aprendida de sus padres y aplicada actualmente en Paraguay. Conocé la historia del embajador que volvió por tercera vez al país.
Era domingo 26 de abril, Día del Periodista, una de esas jornadas que estaba predestinada a la calma, sin conferencias ni el ruido habitual que empuja las coberturas. Y, sin embargo, la historia apareció sola, en un parque de la capital, junto a senderos de tierra, hojas secas típicas de un otoño crujiendo bajo los pasos, pájaros rompiendo el aire todavía fresco de la mañana. Entre todo eso, un hombre caminaba solo.
Era Iván Lee, embajador de Taiwán. Y en esta ocasión no había protocolo ni comitiva. Solo un recorrido lento, casi íntimo, en el que el sonido de los pasos sobre la tierra y el viento entre los árboles reemplazaban cualquier formalidad.
El cruce fue casual, el saludo breve, y luego una pregunta que en periodismo abre puertas inesperadas: si podíamos acompañarlo en su caminata. Respondió que sí, mostrando la cercanía esperada, como lo haría un compatriota más.
El día de las revelaciones. Mientras avanzaba, hablaba sin apuro y enseñando la habitual sonrisa que lo caracteriza. A veces esquivaba raíces, otras, levantaba la mirada hacia los árboles que filtraban la luz del domingo, dejando entrever su admiración por la naturaleza.
En ese momento el embajador contó que para él, Paraguay es un país muy importante. “Aquí viví los años más valiosos de mi carrera”, afirmó mientras seguía caminando. Iván ya estuvo en Paraguay en dos períodos (2001–2007 y 2011–2017), y luego fue embajador en Nicaragua, Perú y México, pero Paraguay vuelve siempre a su relato como un eje emocional.
“Soy padre de tres hijos paraguayos, todos nacidos aquí. Por eso siempre lo consideré mi segundo hogar”, relató dejando entrever el porqué de su cariño y afinidad tan especial con esta tierra guaraní.
Un diplomático entre dos mundos. Su formación académica -licenciado en Lengua y Literatura Española y máster en Estudios Europeos- lo llevó a interesarse por la política internacional y los procesos de integración económica, pero lo que lo define, según su propio enfoque, es una filosofía cultural profundamente taiwanesa.
“Taiwán es un país muy libre y diverso, donde conviven múltiples corrientes de pensamiento. Sin embargo, creo que una característica central del pueblo taiwanés es el profundo valor que otorga a la amistad y a la gratitud”, reflexionó.
En ese sentido, dijo que cuando Taiwán “recibe apoyo, procura corresponderlo y mantener ese vínculo en el tiempo”. En ese marco, el vínculo con Paraguay se vuelve también geopolítico y afectivo ya que “Taiwán está profundamente agradecido a Paraguay por su firme apoyo en la participación internacional de nuestro país, así como por su respaldo a la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán”.

El embajador de Taiwán es un ferviente seguidor de la comida típica paraguaya.
El lado humano. En su mundo, por lo general, las respuestas suelen ser estratégicas y muy comedidas. Sin embargo, en esta ocasión Iván eligió ser él mismo para responder fuera de todo protocolo.
Dijo que le preocupa mucho el bienestar de las personas mayores. Y que, si no fuera embajador, le gustaría trabajar en iniciativas orientadas a mejorar su atención y calidad de vida, ya que considera que son generaciones que sentaron las bases de nuestras sociedades.
Como dato que sorprende indicó que si tuviera la posibilidad de escribir un libro sobre su carrera lo haría y que no tiene dudas sobre cuál sería el capítulo más importante. “Estoy seguro de que Paraguay ocuparía un lugar muy especial en ese libro, probablemente el más profundo, ya que muchos de mis recuerdos más significativos y apreciados han ocurrido en este país”, precisó.
En su radar, la relación entre Taiwán y Paraguay no aparece como contraste, sino como complementariedad. Al respecto, destacó que “Taiwán es orden, tecnología y eficiencia. Paraguay es tierra fértil, energía y calidez humana”.
Por ello, indicó que durante su misión buscará profundizar la cooperación tecnológica entre ambos países. Por ejemplo, a través del proyecto de mipymes, con el que ya han introducido software de diseño 3D para mejorar la eficiencia productiva en emprendimientos textiles, así como tecnologías de Internet of Things (IoT) para optimizar el control de la producción lechera en varios departamentos.
El dato es contundente, teniendo en cuenta que Taiwán produce cerca del 60 % de los chips del mundo y alrededor del 90 % de los más avanzados. Ese liderazgo abre una puerta directa a Paraguay como socio estratégico en infraestructura digital.
“Creemos que existe un gran potencial para colaborar con Paraguay en áreas como la inteligencia artificial y los centros de datos, aprovechando las ventajas del país: abundante energía sostenible y recursos hídricos”, enfatizó.
En cuanto al comercio, señaló que buscan fortalecer aún más el intercambio bilateral. Taiwán es actualmente un mercado clave para la carne bovina y porcina paraguaya, ambas con acceso libre de aranceles y cuotas. De hecho, Taiwán ya es el principal destino del cerdo paraguayo, llegando a representar el 92,5 % de sus exportaciones en enero. Sin embargo, Paraguay ocupa apenas el cuarto lugar entre los proveedores de este producto en ese mercado, lo que revela un amplio margen de crecimiento.
“Además, próximamente se anunciará la exportación de carne aviar paraguaya a Taiwán, lo que abrirá nuevas oportunidades, considerando que hoy solo unos pocos estados de Estados Unidos tienen acceso a ese mercado. Si bien Taiwán no cuenta con una gran población, su alto poder adquisitivo -con un PIB per cápita que ya supera al de Japón y Corea del Sur- lo convierte en un destino altamente atractivo”, precisó.
En materia de inversión, Taiwán es una democracia en la que las decisiones de inversión son tomadas libremente por el sector privado. “Nuestro rol es visibilizar las ventajas que ofrece Paraguay y facilitar condiciones propicias para atraer capital”, apuntó.
Casi siete décadas de cooperación bilateral atraviesan su relato: salud, vivienda, educación e infraestructura. El embajador mencionó la Universidad Politécnica Taiwán–Paraguay, el sistema de salud digital HIS y los buses eléctricos que ya circulan en Asunción.
“Más de 300 egresados ya trabajan en proyectos importantes del país”, dijo con una serenidad que no suena a informe, sino a continuidad. También habló del Parque Industrial Taiwán–Paraguay, convertido en un polo tecnológico con conectividad 5G, energía inteligente e inversiones en marcha.
Para él, todo regresa a una misma idea: desarrollo a través del conocimiento. Recuerda el caso de su país, que pasó de economía agrícola a potencia tecnológica gracias a la educación y los semiconductores. “El camino fue la industrialización”, resumió.
Cuando se le pregunta por el futuro de Paraguay, su mirada se proyecta más allá del parque que ya quedó atrás. “Lo imagino como un país más industrializado, competitivo, con mayor valor agregado y liderazgo en energía y tecnología”, expresó.
Caminar junto a un embajador visionario no formaba parte de los planes para un domingo en que se celebraba el Día del Periodista, pero el fortuito encuentro reveló la esencia de quien ese día no hablaba desde un despacho, sino caminando entre árboles, viento y hojas.