La historia de Rosa Centurión, cofundadora de La Tienda de Rosita, refleja cómo un emprendimiento nacido en la universidad puede transformarse en una marca con proyección internacional. Con una propuesta que combina diseño, calidad y propósito social, la firma paraguaya de uniformes médicos empieza a abrirse camino en el exigente mercado de Estados Unidos y posiciona al país en el mapa global del sector salud.
Hace nueve años, siendo estudiante universitaria, Rosa Centurión buscaba una forma de aportar al ingreso familiar. Ella se consultaba cómo hacerlo hasta que se dio cuenta que tenía la respuesta en su propia casa. Un día, su hermana, profesional de la salud, le comentó que debía diseñar su propia chaqueta médica porque no encontraba opciones adecuadas en el mercado. Fue así como de esa necesidad concreta surgió la inspiración para crear La Tienda de Rosita.
Hoy, el emprendimiento confecciona uniformes médicos personalizados, de calidad y diseño, pensados para profesionales que no hallan en el mercado prendas adaptadas a sus requerimientos, con un diferencial va más allá del producto: la marca genera oportunidades laborales para mujeres y reutiliza retazos de tela para crear nuevos artículos, reduciendo el desperdicio y aportando al cuidado ambiental.
Ese recorrido, sostenido en el tiempo con constancia y propósito, llevó a Rosa a ser seleccionada para el Ylai 2026, un programa del Departamento de Estado de EE.UU. que identifica a jóvenes líderes empresariales de América Latina. “Es un reconocimiento al camino construido con esfuerzo y compromiso. Ylai no evalúa solo una idea, sino la trayectoria, el impacto y la proyección como líder”, afirmó la emprendedora.
Agregó que desde el inicio del programa, el networking ya genera resultados. “Conectar con otros fellows paraguayos y emprendedores de distintos países es inspirador. Cada historia suma valor y amplía la mirada sobre lo que podemos lograr”, confesó.
Durante la experiencia internacional, espera enfrentarse a entornos diversos y exigentes. “Adaptarse a nuevas realidades es un desafío, pero también una enorme oportunidad de aprendizaje. Las mentorías y el intercambio fortalecen la visión estratégica y las habilidades de gestión”, reflexionó.
El crecimiento del negocio también trajo retos. “Tuvimos que equilibrar el aumento de la demanda con una capacidad productiva limitada e incorporar tecnología sin perder la cercanía con el cliente”, apuntó Rosa.
El feedback del mercado confirma el rumbo, pues hoy día los clientes de la tienda valoran la calidad, el diseño exclusivo, la comodidad y la atención personalizada. También destacan el impacto social y ambiental de la marca, que genera identificación y confianza.
Con la mirada en el futuro, Rosa ve oportunidades claras de expansión regional. “La necesidad de uniformes médicos personalizados es común en toda Latinoamérica. Con procesos estandarizados y canales digitales, el modelo puede adaptarse a otros mercados”, señaló.
Sobre el comercio digital, Rosa no dudó en decir que este será clave para la competitividad de los pequeños negocios, siempre que las soluciones sean simples y adaptadas a cada contexto.
Con la mirada puesta en lo que viene, Rosa entiende que el desafío ya no es solo producir más, sino hacerlo mejor. “Queremos fortalecer nuestros procesos, apoyarnos en herramientas digitales y prepararnos para llegar a nuevos mercados sin perder la esencia artesanal y cercana que nos caracteriza”, señaló.
Para ella, el comercio digital será determinante en esta nueva etapa ya que le permitirá ampliar el alcance, optimizar tiempos y mejorar la relación con los clientes. “El verdadero valor del comercio digital aparece cuando se adapta a la realidad de cada emprendimiento y se vuelve realmente accesible”, reflexionó Rosa.
Al compartir su experiencia con otros emprendedores, dejó una reflexión clara. Y es que “un proyecto crece cuando quienes lo lideran también crecen. La formación constante, la capacidad de adaptarse y el compromiso diario son tan importantes como la idea inicial”.