El acceso a financiamiento de largo plazo y la incorporación de tecnología avanzada comienzan a transformar la forma en que se gestiona el riesgo en el sector productivo paraguayo. Durante un encuentro con representantes del sistema financiero y del sector cooperativo, referentes de Bancop destacaron el impacto que tiene la cooperación con BID Invest en el fortalecimiento del financiamiento para productores agrícolas y ganaderos del país.
En la Sala Recopa, del hotel Río, Distrito Conmebol, se desarrolló el Panel BID - Bancop – Business Forum denominado Cadenas de suministro de alimentos en el que el presidente Bancop, Gustav Sawasky, productor del Chaco paraguayo y referente histórico del movimiento cooperativo, recordó que la relación con el organismo multilateral comenzó en 2014, cuando la institución financiera aún atravesaba sus primeros años de consolidación. En aquel momento, el apoyo del banco de desarrollo permitió acceder a recursos de largo plazo destinados al financiamiento del sector productivo, marcando un punto de inflexión para la entidad.
Desde entonces, la relación se fortaleció progresivamente. Hoy, el volumen de financiamiento canalizado supera los USD 60 millones y recientemente se sumó una nueva línea de USD 20 millones orientada específicamente a impulsar la seguridad alimentaria y fortalecer la producción agropecuaria.
El objetivo central de estos recursos es ampliar el acceso al crédito para pequeños y medianos productores agrícolas y ganaderos, fomentando la productividad, la industrialización y el desarrollo de toda la cadena de valor alimentaria.
Tecnología para anticipar riesgos. Uno de los componentes más innovadores del programa es la incorporación de una herramienta tecnológica que permite gestionar el riesgo climático en las operaciones de crédito.
Según explicó el gerente de Riesgo Integral de Bancop, Diego Galeano, el sistema integra más de 50 fuentes de información global, incluyendo bases de datos climáticas, satelitales y estadísticas internacionales. Con apenas algunos datos básicos como la geolocalización de una finca, el tipo de cultivo o el tamaño del rodeo la plataforma es capaz de generar en segundos un informe detallado sobre las condiciones productivas y los riesgos potenciales.
El reporte incluye indicadores sobre riesgo climático, análisis de productividad y recomendaciones técnicas para optimizar la producción. También permite identificar qué variedades de semillas, pasturas o razas animales podrían adaptarse mejor a cada zona específica.
Además de mejorar la evaluación crediticia, la herramienta aporta información clave para que los productores puedan tomar decisiones más eficientes en sus sistemas productivos.
Producción resiliente frente al clima. Para el sector agropecuario paraguayo, la gestión del riesgo climático se ha convertido en un factor estratégico. Sequías, inundaciones y variaciones en los patrones de lluvias obligaron a los productores a incorporar nuevas prácticas de manejo.
Entre ellas se destaca la siembra directa, técnica que Paraguay adoptó hace más de tres décadas y que permite conservar la estructura del suelo, mejorar la retención de agua y aumentar la productividad agrícola. Actualmente el país es considerado uno de los referentes mundiales en la aplicación de este sistema.
En paralelo, en regiones como el Chaco paraguayo se desarrollaron importantes inversiones en sistemas de captación y almacenamiento de agua, fundamentales para garantizar la producción ganadera en un entorno climático exigente.
Paraguay y el desafío de alimentar al mundo. Los referentes del sector coincidieron en que Paraguay tiene un rol cada vez más relevante en el escenario global de la producción de alimentos.
Con una economía fuertemente vinculada al agro, el país no solo abastece a su población de alrededor de siete millones de habitantes, sino que contribuye con alimentos para decenas de millones de personas en la región y en otros mercados internacionales.
En ese contexto, el acceso a financiamiento, la innovación tecnológica y la gestión eficiente de los riesgos productivos se vuelven elementos clave para sostener el crecimiento del sector y consolidar la posición del país como proveedor estratégico de alimentos.