La histórica llegada de Laura Ramos al Club de Ejecutivos del Paraguay promete consolidar liderazgo, institucionalidad y visión estratégica en 26 años de trayectoria.
En una etapa clave para la consolidación institucional y económica del país, el liderazgo empresarial exige visión estratégica, solidez técnica y compromiso con el largo plazo.
En ese contexto, Laura Ramos hace historia y asume la presidencia del Club de Ejecutivos del Paraguay con una impronta clara de profesionalización y evolución.
“Llegar a la presidencia del Club de Ejecutivos es un honor y, sobre todo, una enorme responsabilidad. Es una institución con 26 años de historia que ha acompañado el crecimiento del empresariado paraguayo”, sostiene.
Su designación marca un hito institucional, no desde lo simbólico, sino desde la madurez del ecosistema empresarial. “Demostrar que el liderazgo no tiene género, tiene preparación, trayectoria y compromiso”, afirma la primera mujer en ocupar la presidencia de la nucleación.
Su gestión se estructura bajo el movimiento Evoluciona, apoyado en tres pilares estratégicos: “valor real al socio, valor real al Paraguay y evolución del liderazgo”. Según Laura, esto implicará fortalecer el networking estratégico, elevar la formación ejecutiva, generar información relevante para la toma de decisiones y consolidar al Club como un espacio técnico e independiente de articulación público-privada.
En un Paraguay que atraviesa un ciclo de expansión, Laura es consciente de que “el crecimiento no puede ser solo coyuntural; debe ser sostenible, institucional y competitivo en el tiempo”.
Respaldada por una comisión directiva integrada por empresarios y ejecutivos de trayectoria multisectorial, concluye con una definición que marca el tono de su mandato. “Quienes integren la comisión directiva deben servir al Club, no servirse de él”.
Sin dudas, esta será una presidencia orientada a una gestión medible, institucionalidad y liderazgo responsable