Con el segundo grado de inversión otorgado por Standard & Poor’s y un escenario global incierto, el país inicia 2026 en una etapa decisiva. Estabilidad macro, energía abundante y conectividad abren oportunidades, pero también exigen decisiones estratégicas para sostener el crecimiento y atraer capital de largo plazo. Así lo señaló Germán Rojas, presidente de Banco Basa.
Paraguay comienza 2026 con un mapa económico en movimiento, respaldado por el segundo grado de inversión otorgado por Standard & Poor’s, que eleva la calificación soberana a BBB-. Más que un hito técnico, el reconocimiento refleja la consistencia macroeconómica y la previsibilidad del país en un contexto global marcado por volatilidad financiera e incertidumbre.
Lo relevante del caso no es solo haber alcanzado el grado de inversión por segunda vez en apenas 16 meses, sino el momento en que se produce. El upgrade llega sin saltos espectaculares en los indicadores, pero con métricas sólidas y estables: deuda pública controlada, inflación contenida y un sistema financiero resiliente.
Lo cierto es que este nuevo estatus trae efectos concretos. Reduce el costo de financiamiento, amplía el acceso a capital internacional y mejora el clima de negocios, impactando tanto al sector público como al privado. En la práctica, baja el riesgo país y fortalece la confianza para inversiones de largo plazo, desde infraestructura y energía hasta industria y tecnología.
Ante este escenario, empresarios e inversionistas se preguntan: ¿cómo afectará este año a cada sector y cómo pueden posicionarse para aprovecharlo? Germán Rojas, economista y presidente de Banco Basa, ofreció un minucioso análisis que fusiona cifras, perspectivas y cotejo de riesgos. Al respecto, dijo que “este año no será un rebote, sino la prueba de fuego para nuestra economía y la oportunidad de consolidar ventajas competitivas”.
En 2026 se inaugurará el Puente de la Bioceánica, lo que representará un avance gigantesco en el tránsito de productos regional y mundial.
En 2026 se inaugurará el Puente de la Bioceánica, lo que representará un avance gigantesco en el tránsito de productos regional y mundial.
Las proyecciones preliminares muestran que los sectores no ligados a recursos naturales deberían converger hacia sus niveles de tendencia, mientras que los ligados a recursos naturales, sobre todo agricultura y ganadería, pueden ejercer un efecto inmediato y positivo en la economía.
Mencionó que la campaña agrícola 2025/26 ha sorprendido por su resiliencia y por precios internacionales de exportación. Para productores y empresas del agro, esto significa márgenes más sólidos, mayor liquidez y capacidad de inversión en innovación y eficiencia.
“El sector agrícola y ganadero, ahora exige profesionalización, innovación y trazabilidad para maximizar oportunidades y ya no solo sostener la economía”, enfatizó Germán.
Conectividad y logística. El próximo puente Carmelo Peralta-Puerto Murtinho, parte del corredor bioceánico, sin dudas, será un catalizador de competitividad en la regional. La obra reducirá tiempos y costos de transporte, facilitará la integración comercial con Brasil y permitirá que exportadores e importadores optimicen sus operaciones.
“Esto puede dinamizar exportaciones, atraer inversiones logísticas y aumentar el comercio bilateral. No obstante, a pesar de que tendremos más opciones para poder canalizar nuestras exportaciones a los mercados financieros internacionales, la utilización del canal del río Paraguay-Paraná sigue siendo importante para poder acceder al comercio exterior”, reflexionó.
Para las empresas que dependen de la exportación, esta conectividad significa menores costos operativos, mayor predictibilidad y acceso a nuevos mercados.
Desafíos en infraestructura. Redes viales, puentes estratégicos, modernización de puertos y aduanas, y conectividad digital forman parte de los desafíos estructurales en infraestructura que enfrenta Paraguay.
Las inversiones en estos rubros no solo mejoran logística, sino que potencian la competitividad del sector privado y reducen costos de operación. “Invertir en infraestructura no es gasto. Es multiplicar eficiencia, productividad y capacidad de atracción de inversión”, subrayó el presidente de Basa.
Desde el transporte de commodities hasta el desarrollo urbano, la infraestructura será clave para sostener el crecimiento, aseguró.
Sectores con mayor dinamismo en 2026. Este año trae oportunidades diversificadas. 1)Servicios: financieros, comercio y tecnología. 2) Logística: impulsada por el puente bioceánico y modernización portuaria. 3) Construcción: infraestructura pública, vivienda y parques industriales. 4) Industria tecnológica y energética: aprovechando electricidad barata y renovable. 5) Agricultura y ganadería. Si bien siguen siendo pilares, su desempeño dependerá del clima y los precios internacionales. Para productores, esto significa planificación estratégica, uso de tecnología y diversificación de mercados.
“No basta con producir, hay que profesionalizar la comercialización, agregar valor y gestionar riesgos, apuntó el economista.
En este sentido, indicó que habrá que tomar decisiones estratégicas para sostener el crecimiento, tales como ejecutar obras públicas prioritarias, mejorar logística y eficiencia portuaria, incentivar valor agregado en exportaciones, fortalecer capital humano y formación técnica, así como garantizar estabilidad regulatoria para atraer inversión extranjera.
La transformación tecnológica es también parte de la ecuación. Automatización e inteligencia artificial no son opcionales, sino variables que impactarán en productividad y competitividad en todos los sectores. “El verdadero diferencial competitivo del Paraguay que viene será su capital humano, preparado para operar en un entorno digital y de alta productividad”, concluyó el presidente de Banco Basa”.
Edificio de Producción de la Central Hidroeléctrica Itaipú. Foto: Itaipú
Edificio de Producción de la Central Hidroeléctrica Itaipú. Foto: Itaipú
Es así que el mensaje para empresarios e inversionistas es claro: la ventana de oportunidad ya está abierta, y quienes actúen con información, estrategia y visión a largo plazo podrán capturar los beneficios de un Paraguay que se posiciona como hub regional de crecimiento, innovación y competitividad.