En lo que va del 2025, la moneda local se fortaleció más de un 4% frente al dólar, sorprendiendo al mercado. ¿Qué hay detrás de esta apreciación? ¿Cómo impactan las tasas, la iliquidez y el comportamiento de las empresas? Economistas de PUENTE analizan los factores que mueven hoy al tipo de cambio y qué esperar para el segundo semestre.
Al 24 de julio de 2025, el guaraní paraguayo (PYG) se cotiza en torno a los 7.498 PYG/USD, registrando una apreciación de aproximadamente 4,1% en lo que va del año.
Esta dinámica positiva se da en un contexto regional donde varias monedas muestran un comportamiento similar, pero con particularidades locales que explican el movimiento de la divisa paraguaya.
Durante abril, el tipo de cambio alcanzó un máximo de 8.029,54, mientras que los niveles mínimos se registraron tras la última subasta de bonos del Tesoro en junio. Esta volatilidad encuentra explicación en variables tanto internas como externas que confluyeron en una apreciación nominal significativa.
“A comienzos del año se preveía un shock negativo por una menor producción de soja, similar al comportamiento de octubre de 2024, cuando el guaraní se depreció 5,3%”, explicó Rodolfo Melgarejo, economista senior de PUENTE. “Sin embargo, esa situación fue contenida por la intervención del Banco Central, que estabilizó la moneda en torno a los 7.800–7.830 hacia fin de ese año”, añadió.
Factores que impulsaron la apreciación. Entre los principales motores de la revalorización del guaraní, se destacan el bajo precio de los commodities, lo que generó oportunidades para los importadores, y un contexto de crecimiento del PIB estimado en 4,4% para este año, que benefició a empresas orientadas al consumo interno.
Otro factor determinante fue el diferencial de tasas de interés entre el guaraní y el dólar, que provocó un traspaso de capitales hacia la moneda local.
Las tasas en guaraníes subieron en mayor proporción debido a la iliquidez del mercado, como lo evidencian las recientes subastas del Banco Central, caracterizadas por bajo nivel de renovación y títulos de corto plazo (30, 60 y 90 días).
“Muchas empresas migraron de dólares a guaraníes, buscando aprovechar el diferencial de tasas”, explicó Juan Manuel Invernizzi, estratega senior de PUENTE. “Además, la compra de forwards -valorizados al tipo de cambio spot más un spread según plazo- generó un efecto manada que profundizó aún más la apreciación”, agregó.
¿Estabilidad o nueva presión a la vista? Si bien el guaraní muestra fortaleza, no hay señales de estabilización definitiva. La estacionalidad típica del segundo semestre -donde históricamente se observa una depreciación- podría marcar una reversión parcial de la tendencia.
A esto se suma la exposición a shocks externos como los términos de intercambio desfavorables (por ejemplo, un nuevo descenso en los precios de los commodities) o a flujos financieros volátiles, como los de inversores no residentes que participaron en la última subasta.
“Nuestra moneda suele ser estable durante varios meses, pero está expuesta a factores externos que generan shocks temporales. En esos casos, el Banco Central actúa para suavizar los impactos, como ya ocurrió anteriormente”, concluyó Melgarejo.