La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advirtió que el comercio internacional enfrenta una transformación estructural que marcará un antes y un después en la dinámica global.
En sus recientes declaraciones, Lagarde afirmó que los efectos combinados de la pandemia, las tensiones geopolíticas, los conflictos bélicos y los cambios en las prioridades estratégicas de los países han generado una profunda disrupción en las reglas del comercio tal como lo conocíamos.
Según Lagarde, las cadenas de suministro globales están siendo rediseñadas a gran escala, alejándose de los modelos de eficiencia absoluta para priorizar resiliencia, diversificación y seguridad. Esta nueva lógica implica que las empresas ya no pueden basarse únicamente en los costos para decidir dónde producir, sino que deben considerar factores como estabilidad política, cercanía geográfica y sostenibilidad.
“El mundo está entrando en una era donde el comercio será más fragmentado, más regionalizado y potencialmente más costoso”, explicó, al tiempo que subrayó que este giro obliga tanto a los gobiernos como al sector privado a repensar sus estrategias a largo plazo. En este escenario, los países que logren posicionarse como socios confiables y tecnológicamente preparados podrían salir fortalecidos.
También resaltó la necesidad de políticas públicas que acompañen esta transición, promoviendo la inversión en infraestructura, educación y tecnologías emergentes que permitan a las economías adaptarse con agilidad. “No se trata de volver al mundo de antes, sino de construir un nuevo modelo más robusto frente a los desafíos actuales”, concluyó.
Estas declaraciones se producen en un momento clave para la economía global, en el que las empresas multinacionales y los gobiernos están redefiniendo sus mapas de riesgo y explorando nuevas rutas comerciales, con implicancias profundas para países exportadores como Paraguay.