El Dr. Juan Carlos Gardón Poggi contó que los resultados preliminares de esta investigación aplicada en toros concluirán hacia fin de este mes de marzo.
06/03/2025 06:54
Cómo enfrentar el estrés térmico
Por: William Legal
La reproducción eficiente del ganado es clave para el fortalecimiento del hato y por ende de la economía paraguaya, pero las altas temperaturas pueden comprometer la fertilidad y afectar la rentabilidad de los productores. Con este desafío en mente, el Dr. Juan Carlos Gardón Poggi lidera una investigación pionera que aplica diagnóstico por imagen y análisis de datos para detectar el impacto del estrés térmico en los toros.
Las altas temperaturas que se registran en Paraguay están afectando de manera significativa diversos sectores de la economía, y uno de ellos es el rubro agroganadero. Siendo un pilar fundamental de la economía nacional, la eficiencia en la reproducción ganadera es crucial para el éxito de los productores. Sin embargo, el calor extremo incide de manera negativa en este proceso.
Con esa premisa, el doctor Juan Carlos Gardón Poggi, veterinario especialista en reproducción animal y docente investigador de la Universidad Católica de Valencia (España), desarrolla una investigación pionera en Paraguay con la que pretende evaluar el impacto de las altas temperaturas en la reproducción ganadera, un estudio que servirá como base, facilitando la toma de decisiones de veterinarios, técnicos de campo y productores. El estudio se realiza en colaboración con la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE) y el financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y tecnología (Conacyt).

El estrés térmico es uno de los factores que afectan a la producción ganadera de calidad.
En una entrevista exclusiva con Revista FOCO, el profesional explicó que el objetivo principal del estudio es correlacionar datos obtenidos en campo con la ecotextura testicular a través de ecografías, la condición corporal y la calidad seminal, lo que permitirá agilizar los tiempos de diagnóstico y mejorar así los índices de fertilidad del ganado.
Los resultados preliminares de las muestras obtenidas y analizadas por el equipo del profesor Gardón, durante un periodo de 15 días, estarán listos hacia fin de marzo.
Pero, ¿cómo se desarrolla esta investigación? De acuerdo al experto, se recolectarán múltiples datos en campo, que posteriormente serán analizados en programas estadísticos para interpretar los resultados y establecer patrones que optimicen la selección de los mejores reproductores.

Las muestras extraídas por el equipo de investigadores son analizadas en laboratorios de alta complejidad.
“Se van a correlacionar todos los valores. Es decir, la evaluación del animal, su edad, su condición corporal, el diámetro, o sea el perímetro testicular, y también se va a sacar semen mediante electroeyaculación para ver la cantidad de células que da por eyaculado, la fertilidad de esas células, la cantidad de células normales y anormales que da, la cantidad de células vivas y muertas, parámetros que normalmente se hacen de rutina en un examen de evaluación de toros, que se van a correlacionar con estas imágenes de ecografía”, puntualizó. El diagnóstico por imagen permitirá detectar alteraciones testiculares que de otro modo pasarían desapercibidas.

Importancia del estudio. Las altas temperaturas del clima tropical de nuestro país, hacen que el ganado tenga un estrés térmico que afecta su fertilidad. Esto puede incidir en los toros, reduciendo la calidad y cantidad de esperma debido a la liberación de hormonas como el cortisol. “No solo la calidad, sino también el número y esos son guarismos que, desentendiendo del impacto del estrés y de la duración de ese estrés, se pueden tardar en recuperar 30 a 40 días. Entonces, tratar de predecir cuáles son esos 30 a 40 días, tratar de ver o de anticiparse a lo que no se ve, es bastante importante”, señaló el especialista.
“La idea es ser un poco más preciso y más objetivo en la evaluación, más allá de lo sencillo o tratar de que sea sencillo. La objetividad siempre es una diferencia bastante importante respecto a lo que uno cree o a lo que a uno le parece o lo que uno piensa que esto puede ser mejor por esto o por lo otro. Aquí estamos hablando de datos y de números que son absolutamente objetivos y ver qué relación o qué interrelación hay entre cada uno de ellos. Obviamente va a haber parámetros que predigan mejor que otros, por eso queremos evaluar todos los parámetros y ver cuáles son aquellos mejores predictores”, refirió Gardón Poggi.

Teniendo a mano todos estos factores, los productores podrán tomar decisiones estratégicas sobre la cantidad de hembras que cada toro puede cubrir en determinadas épocas del año, maximizando así la eficiencia reproductiva sin comprometer los índices de fertilidad.
¿Cómo identificar el estrés térmico? Según el profesional, es importante hacer una evaluación diaria a nivel de la nutrición y de las temperaturas ambientales y en función a eso ajustar la carga de machos por hembra para evitar pérdidas.
Esto se explica porque no es posible tener un diagnóstico inmediato de los animales, porque una evaluación se hace normalmente una vez terminada la temporada reproductiva. “Los animales tienen su propio ritmo de adaptación, pero el clima cambia más rápido de lo que ellos pueden acostumbrarse”, dijo.
Buena nutrición. Para mitigar el estrés térmico, indicó que es fundamental tener sombras para que los animales se refugien de la exposición directa al sol. En el caso de que los animales estén en corrales, poner techos más altos y reducir la cantidad en cada grupo.
Asimismo, señaló que uno de los factores fundamentales es la correcta nutrición. A menudo se asume que, si el pasto es verde y abundante, el ganado tiene lo que necesita. Sin embargo, esto no siempre es cierto. “El pasto obtiene sus nutrientes del suelo, y si este tiene deficiencias de minerales como cobre o selenio, el animal también las tendrá”, explicó.
Una alternativa podría ser suplementar a los animales con alimentos que contengan minerales y vitaminas antes de la temporada reproductiva. Es decir, dar una ayuda nutricional para maximizar la eficiencia en los índices de fertilidad.
Papel de la genética. Esto también puede tener un impacto desde el punto de vista genético de los animales. Hay razas que se pueden adaptar mejor a las altas temperaturas, como los bos indicus, nelore y brahman, que son animales “más rústicos” y que pueden soportar más.
La técnica de mejoramiento de genética tiene una incidencia importante en la reproducción, pero desafortunadamente cuando se trata de adaptación al cambio climático, esta estrategia enfrenta importantes desafíos. Los animales bovinos tardan aproximadamente dos o tres años en tener su primera cría, por lo que cualquier cambio implementado hoy llevará al menos una década en mostrar efectos a gran escala. Acá entra otro factor, que el cambio climático no espera y va un paso adelante de los expertos.
Otro punto importante son los factores económicos y tecnológicos que aún limitan este procedimiento, ya que implementar programas de mejoramiento genético avanzados requiere grandes inversiones en biotecnología, investigación y monitoreo de poblaciones ganaderas.

Tecnología y la IA en la ganadería. El mundo experimenta un acelerado avance hacia las nuevas tecnologías y la IA por lo que algunos podrían pensar que sería una alternativa para monitorear en tiempo real a los bovinos y obtener datos que podrían ayudar a tomar decisiones más acertadas a la hora de reproducción. Pero, por el momento, esta es una opción poco viable.
Aunque sí es cierto que la tecnología cada vez más se está utilizando en el campo de la veterinaria, el desafío está en concentrar por el momento modelos extremadamente precisos y datos de calidad. “La inteligencia artificial solo puede ofrecer resultados útiles si se le proporcionan datos correctos y específicos”, señaló, remarcando que el éxito de estas herramientas depende también de la claridad con la que se definan los objetivos y la calidad de la información que se ingresa.
Primeros resultados. En cuanto a las primeras observaciones, el doctor mencionó el caso de un toro que tenía los testículos aparentemente normales al tacto, pero que presentaba irregularidades. Al utilizar ultrasonido, se detectó que la estructura interna no tenía la ecotextura adecuada, lo que indicaba un problema que no habría sido identificado con un simple examen físico. En ese sentido, destacó la importancia de detectar microlesiones o microcalcificaciones, que pueden ser responsables de la disfunción reproductiva en los animales, especialmente cuando se ven afectados por factores como el envejecimiento o el estrés térmico.
“Un reproductor debe funcionar al 100 %”, afirmó Juan Carlos, enfatizando que cualquier déficit en la función reproductiva, combinado con condiciones adversas como el estrés por calor, puede tener consecuencias serias en la producción.