
“La cultura japonesa nos enseña a ser detallistas, perfeccionistas y a buscar el equilibrio en todo lo que hacemos”, señaló Gustavo Miura.
10/02/2025 04:27
La receta del éxito
Por: Adelaida Alcaraz
Detrás del rotundo éxito del restaurante San Telmo y la empresa de insumos electrónicos, Nissei, se encuentra un hombre cuya vida es un testimonio de esfuerzo, disciplina e innovación. Empresario, piloto, cantante y apasionado de la cocina, la historia de Gustavo Miura es un reflejo de la cultura japonesa: precisión, perseverancia y perfección en cada detalle.
Desde sus inicios en el mundo de la tecnología con Nissei, donde dedicó décadas a la importación y distribución de productos de vanguardia, la trayectoria de Gustavo Miura ha estado marcada por una constante evolución.
Fue precisamente en esta etapa cuando se percató de que en Ciudad del Este no existían propuestas gastronómicas que estuvieran a la altura de los estándares de excelencia que él había experimentado globalmente, gracias a reuniones con proveedores de marcas reconocidas.
Estas experiencias fueron moldeando su paladar y despertando su pasión por la cocina, sin imaginar que, años después, esa afición se convertiría en un exitoso negocio culinario.
San Telmo surgió de manera inesperada. En sus inicios, Gustavo cocinaba en la empresa para sus colaboradores y proveedores del exterior, buscando una solución práctica y accesible para el almuerzo diario.
Con el tiempo, la calidad de su cocina se convirtió en una necesidad para su equipo, hasta que la pandemia de Covid-19 lo impulsó a dar un paso crucial: preparar comida de alta calidad para todos ellos, ante el cierre de los restaurantes y la insuficiencia de los servicios de delivery.
“Nos propusimos darles la mejor comida a nuestros colaboradores. Queríamos que el almuerzo fuera una gran motivación para venir a trabajar en tiempos de incertidumbre. Cocinamos durante mucho tiempo hasta que uno de nuestros ayudantes de cocina se enfermó y tuvimos que hacer cuarentena todos”, recordó el empresario.

El empresario y chef representa a Paraguay en distintos festivales de cultura japonesa.
La semilla que se sembró en el interior de la empresa germinó con el reconocimiento de los colaboradores, quienes afirmaban que no podían seguir comiendo otra cosa que no fuera lo que, con tanto esmero, les preparaba el propio CEO, y que por si fuera poco era variada y les ofrecía una experiencia cuidada en los detalles y equilibrada en los sabores.
Tras escuchar ese pedido, recorrer el centro de Ciudad del Este y comprobar que no había tantas opciones para comer, Gustavo decidió tomar acción y se embarcó en el desafío de habilitar un espacio de comidas sencillas, hechas con cariño y accesibles para todos.
Hoy, San Telmo es un epicentro gastronómico de dos pisos, con un flujo de más de 2.000 comensales diarios, que llegan gracias al turismo de la triple frontera e incluso a inversionistas interesados en conocer este sitio de referencia.
Este restaurante se ha ganado el respeto de los visitantes no solo por la atención de primer nivel, sino también por su menú variado, que combina opciones rápidas como hamburguesas y pizzas con platos tradicionales como milanesas, pastas caseras y otros. Además, ha incorporado una panadería y pastelería de alta calidad, cuyos productos se han convertido en referentes en la zona, como también los servicios de catering que ofrecen.

Gustavo Miura lleva casi 10 años pilotando jets privados y tiene acumuladas unas 4.000 horas de vuelo.
La herencia japonesa. Su crianza en una familia japonesa y su formación en una escuela técnica marcaron su visión empresarial. La disciplina, la atención al detalle y la mejora continua son principios que guían su gestión. “La cultura japonesa nos enseña a ser detallistas, perfeccionistas y a buscar el equilibrio en todo lo que hacemos. En San Telmo, aplicamos ese concepto a cada plato, asegurando una presentación prolija y un servicio ágil sin perder la calidad”, explicó.
Sin embargo, más allá de su éxito en los negocios, Gustavo tiene otras facetas que lo distinguen. Es piloto de aviación, lo que le otorga una visión estratégica y un sentido de control en cada decisión que toma. Además, su pasión por la música lo ha llevado a desempeñarse como cantante en distintos eventos, demostrando que la creatividad y la disciplina pueden coexistir en armonía.
Hoy, con San Telmo consolidado como un ícono gastronómico y con planes de expansión a Asunción, Gustavo sigue siendo una presencia constante en el día a día del restaurante, asegurando que cada detalle refleje su visión. Mientras tanto, disfruta del tiempo con su hija, quien también es parte fundamental de su historia de vida. Su legado no solo se mide en números o en la cantidad de comensales que pasan por su restaurante, sino en la huella que deja en cada persona que prueba su cocina y vive su filosofía de excelencia.