Juan Carlos Zárate Lázaro
Consultor Financiero
Como directivo dentro de tu organización, no dejar saber a la gente bajo tu dirección de que te sientes satisfecho con el nivel de trabajo que está realizando, puede conducir a un debilitamiento emocional y asertivo.
En la actualidad muchos jóvenes (principalmente de la generación Z), no van a trabajar solamente por las compensaciones monetarias, sino que también por las no monetarias, pues estas adquieren una singular relevancia para ellos (oportunidad de asistir a congresos, seminarios, cursos de capacitación, que puedan emitir opiniones, sugerencias y recomendaciones viendo sentirse parte del equipo), además de la posibilidad de tener un horario flexible que les permita seguir sus estudios universitarios.
Cuántas veces quedamos sorprendidos cuando súbitamente nos llama nuestro jefe y nos dice: Sabes Enrique que no estamos conformes con tu rendimiento y, sin embargo, ya lleva dentro de la empresa casi 2 años y desde que ingresó a la compañía nunca le han dado ningún tipo de retroalimentación, para poder ver sus errores y tratar de revertirlos a tiempo.
No hay mejor cosa para un colaborador que tener un jefe que sea lo suficientemente abierto y comunicativo y que en tiempo y forma le vaya dando feedback acerca de su performance, pues es la única forma de asegurarse de que está haciendo bien o mal las tareas que le encomiendan y corregir sus puntos débiles en caso de ser necesario.
Las posibilidades que como subordinado puedas hacerlo bien son mucho mayores a que si has recibido un elogio o aliento con antelación, pues eso automotiva y fortalece nuestra inteligencia emocional y asertiva.