Gabriela Rojas Teasdale.
Presidenta de la Fundación Transformación Paraguay
Hoy me gustaría compartir con ustedes algunos conceptos, visiones y consejos sobre la excelencia. Qué es y cómo alcanzarla “sin naufragar en el intento”. Porque muchas veces las urgencias o la costumbre nos llevan a hacer las cosas “vai-vai”: terminar ese reporte para poder salir temprano del trabajo, hacer menos series en el gimnasio para no cansarnos tanto o estudiar apenas lo suficiente para pasar un examen. Y nos vamos habituando a un modo de vida que nos deja siempre a mitad de camino respecto a nuestros objetivos.
La excelencia es rendir al máximo nivel. Para alcanzar la excelencia debemos pensar detenidamente en el objetivo que buscamos, hacer planes para lograr esas metas, dedicar tiempo, dar lo mejor de nosotros y trabajar duro para conseguirlo. La búsqueda de la excelencia comienza con una decisión, un ideal, y una vez establecida esa visión, debemos hacer lo necesario para convertirla en una realidad.
Aquí quiero abrir un paréntesis para diferenciar la excelencia de la perfección. Un perfeccionista va a pasar horas y horas intentando mejorar pequeños detalles y nunca va a estar conforme con el resultado, porque la perfección es inalcanzable. Por lo tanto, el perfeccionismo nos puede conducir fácilmente a la frustración, a los pensamientos negativos, y convertirse en una pérdida de tiempo y energía.
La excelencia, sin embargo, consiste en ser quienes queremos ser. Y no podemos ponerla en práctica si no nos conocemos a nosotros mismos, si no identificamos nuestros valores y nuestros puntos fuertes para, a partir de ese autoconocimiento, dar lo mejor que tenemos.
Quiero dejarte algunas formas en que podemos luchar por esa excelencia e invitarte a que las pongas en práctica para que, de a poco y con esfuerzo, puedas lograr las metas que te propongas en la vida:
1. Conocernos a nosotros mismos, nuestros valores, nuestras fortalezas y debilidades.
2. Valorarnos, sentirnos orgullosos de nosotros mismos y de nuestro trabajo.
3. Compartir nuestros conocimientos y talentos con quienes los valoran.
4. Creer firmemente que estamos trabajando por hacer del mundo un lugar mejor.
5. Practicar la gratitud y mostrar empatía por los demás.
6. Atender nuestras necesidades y convertirlas en una prioridad.
7. Salir de nuestra zona de confort para hacer algo arriesgado y creativo.
8. Rodearnos de personas positivas y alentadoras.
9. Perdonarnos los errores y fracasos del pasado para aprender de ellos.
10. Establecer una relación de confianza con algún mentor o persona que pueda darnos consejos.
Porque al final, es mucho mejor esforzarnos sanamente antes que preocuparnos por el “qué dirán”. Te desafío a que revises esos objetivos que te propusiste para este año, para este mes o para este día y evalúes si estás practicando la excelencia para llevarlos a cabo. Y a que elijas el éxito.
¿Estás preparado?
