Christian Kennedy
Director de London Import
Como personas, buscamos crecer y ‘estar mejor’. Aunque la idea y el ideal de conseguirlo nos motivan, nos incitan a movernos y a seguir soñando, muchas veces el miedo del trayecto y la realidad de este hacen que el viaje no sea el esperado y provoquen deseos de abandonarlo.
Un ascenso puede percibirse de esta manera en el área comercial. Comenzamos, quizás, con un rol de ventas en un puesto básico, realizando labores más bien mecánicas, donde no se espera más iniciativa que la de procesar órdenes. Pero como anhelábamos más, tomamos la iniciativa, presentamos ideas o hicimos algo más que el promedio del equipo. Esto nos permitió destacarnos.
Se da la oportunidad, y nos la dan, de un ascenso en la organización, a vendedor con gestión, para que pudiéramos seguir creciendo (y ganando más). Nuestra iniciativa y empuje nos condujo al siguiente nivel, donde nuevamente, superamos el promedio del grupo. Aprendemos un par de cosas nuevas. Nos sentimos bien. Apoyamos lo que vemos que necesita el equipo, la empresa. Ahí, un nuevo reconocimiento, ascendemos a liderar un grupo. Comandamos un equipo. Nuevo cargo, mejores ingresos, más estatus. “El esfuerzo me dio lo que merezco”. Para estar orgullosos sin lugar a duda.
Ahora, hay veces que nos elevamos, o nos elevan, hasta nuestro nivel de incompetencia. Lo que hiciste anteriormente, lo que vieron en nosotros, ya no es suficiente. No sólo no estamos más por sobre lo esperado. Estamos por debajo.
Esto es conocido como el Peter Principle o Principio de Peter. Sí, todo lo que hicimos previamente nos destacó sobre el promedio y nos dio nuevas oportunidades. No, para seguir creciendo o inclusive mantenernos, el pasado no es suficiente. El problema está en que no siempre dimensionamos lo que es este siguiente paso, qué requiere, qué nos va a exigir. El cambio es constante y por ende, debemos “cambiar” constantemente. El miedo se apodera en la nueva posición, con la nueva realidad y aunque no quisiéramos admitirlo, muy probablemente, hemos alcanzado nuestro nivel de incompetencia. Se siente mal, se siente injusto.
No es la culpa de externos, e inclusive, si la fuese, es nuestra responsabilidad para con nosotros mismos salir de ese estado de incompetencia actual.
¿Qué hacemos al respecto personalmente y en nuestras organizaciones? Para prevenir o salvar una situación del “Principio de Peter”, hay que ser proactivos y estratégicos:
En lo personal, 3 aspectos son cruciales: Curiosidad, conciencia y metas realistas. La curiosidad nos impulsa al aprendizaje continuo, pues el conformismo frena nuestro crecimiento. La autoconciencia nos permite descubrir oportunidades de mejora, lo que implica estar dispuestos a aprender de cada situación y a recibir retroalimentación.
Establecer metas realistas es indispensable para enfocar nuestros esfuerzos de manera eficiente y asegurar que estamos preparados para los desafíos futuros, incluso si eso significa rechazar una promoción inmediata para obtener mejores resultados a largo plazo.
En nuestras organizaciones, considerar estos 5 aspectos:
- Las promociones deben basarse en habilidades, no solo en resultados.
- Cada rol requiere habilidades distintas, por lo que el rendimiento pasado no siempre es indicativo de éxito futuro.
- Brindar capacitación constante. Si la organización no tiene un sistema, nosotros podemos hacer la diferencia individual.
- Promover el rol de mentores dentro del equipo para compartir conocimientos y valores, y fomentar el crecimiento.
- El crecimiento lateral como promoción alternativa, para aquellos que buscan nuevos desafíos, pero aún no están preparados para ascender.
Esto brinda una visión más completa del negocio y prepara mejor para roles futuros. Crear un entorno seguro para aprender y crecer es vital, al igual que realizar revisiones de rendimiento y proporcionar retroalimentación constructiva. Estos pueden ser incómodos, pero son necesarios para el crecimiento y la superación personal y profesional.
Estos son puntos por considerar buscando prevenir el “Principio de Peter” en uno mismo y en nuestras organizaciones. ¿Y por qué no aplicar esto, no sólo en lo profesional, sino en todo, en nuestras vidas?
“Primero dite a ti mismo lo que serías, y luego haz lo que debes hacer.” – Epicteto.