Alexandra Cortese, MSc en Comunicación Corporativa y Manejo de Reputación.
“Necesitamos gente que piense distinto”. La diversidad es un tema que está sobre la mesa, con sus detractores y sus promotores. Algunos dicen que mientras más diverso el equipo, mayor riqueza; otros, quedan callados porque no están dispuestos a aceptar la carga importante de cambio cultural que conlleva llevar adelante esta idea. Sin embargo, en lo que si estamos de acuerdo la mayoría de las personas en el mundo empresarial es de la necesidad de crear un ambiente lo suficientemente atractivo para atraer y retener talentos. ¿Pero que tiene que ver todo esto con los temas controversiales?
En el 2014, la cadena de farmacias CVS liderada por Larry Merlo decidió dejar de vender cigarrillos en 7.600 locales ya que iba contra su misión de poner a las personas en un camino hacia una mejor salud. En el 2017, Airbnb publicó un aviso en el marco de la campaña #Weaccept en contra de la prohibición de entrada de personas de ciertas nacionalidades a los EEUU. Asumir posturas sobre temas “tabú” es algo que tanto a empresas como a sus líderes, se les exige cada vez más y uno de los públicos más sensibles a estas acciones son los colaboradores.
En la práctica, sin embargo, en países como Paraguay todavía nos da miedo hablar de ciertos temas y preferimos “no meternos” y la preferencia por lo general es quedarnos callados “nomas”. Aunque en tiempos de alta polarización, no asumir públicamente una posición puede ser la opción más sensata, ¿es la que esperan nuestros seguidores de nosotros?
Seth Godin dice que las personas lideran cuando asumen posturas y cuando conectan con sus tribus. Si nuestros colaboradores no nos siguen, muy difícilmente estemos liderando. Asimismo, Godin expone que lo peor que podemos hacer si queremos innovar es patear las acciones para el futuro: “no es el momento”, “tranquilo nomas”, “vamos a esperar”; hay un pequeño precio por llegar demasiado temprano, pero una gran penalidad por llegar demasiado tarde, dice el experto.
Nuestros colaboradores (y también otros públicos) esperan líderes inspiracionales y cercanos, personas que no sean figuras lejanas, sino que “me entiendan y me escuchen”, personas valientes, que no tengan miedo de innovar, y a quienes admiremos. Eso conlleva que los líderes comuniquen, y mucho. Y para decidir qué comunicar es clave entender a nuestros públicos seguidores, ¿Qué necesitan estas personas? ¿Esperan que salga a hablar públicamente de éste u otro tema? ¿Se decepcionarían que no lo haga? No hay una fórmula única, pero lo que si es cierto es que, si queremos formar parte de esos pocos líderes inspiracionales, tenemos que considerar estas preguntas y animarnos a salir; asimismo, quedarnos callados no debería ser por miedo o apatía, sino por estrategia.