Director de London Import
A veces algo brilla y nos llama la atención. Puede ser algo simple, puede ser algo complejo, puede ser algo bueno o puede ser algo malo. Lo que brilla llama nuestra atención.
A veces es una luciérnaga, a veces es oro y a veces, si tenemos la suerte, vemos brillar un diamante, con cada ángulo de corte perfectamente pensado. Fascinación por lo que brilla.
Cuando vemos un evento de una marca, una publicidad, sea en vía pública, en nuestros celulares, cualquier cosa (o persona) que nos deslumbra, probablemente decimos: “Esto es buen marketing”; “¡Qué buena idea!”; “¡Qué buena publicidad!”; “¡WOW!” Marketing, por ende, está visto principalmente -y equivocadamente- como trabajo de creativos.
Mucha gente entra a marketing pensando así, pero realmente lo que quiere quizás es ser publicista, apenas una cara del marketing. Esa campaña, esa publicidad, ese evento que viste, no nació así. No fue que alguien tuvo una idea y ya está. Ese tipo de marketing si brilla así, solo y aislado, es apenas una estrella fugaz.
Este año, una gran empresa cervecera recibió el máximo galardón publicitario en Cannes. ¿A qué lo atribuyen? A consistencia de trabajo de años. A una forma de trabajar ordenada. A un sistema y al compromiso de mantener ese hábito.
El marketing tiene varios pasos hasta llegar a nosotros, es un sistema que paso a paso nos lleva a lo que mayormente se considera marketing.
1. Estudio de mercado. Con distintos niveles de acceso a información según posibilidades y mucha creatividad, primero necesitamos conocer más del mercado (dónde se vende, a quién se vende, etc). A veces puede ser previo a tener el producto, a veces puede ser posterior a tener el producto, depende de la fase que nos encuentre la situación.
2. Desarrollo de producto. Con lo relevado del estudio de mercado, podemos ir desarrollando el producto en caso de producción o podemos pensar en el posicionamiento según nuestro producto y el mercado al que queremos satisfacer.
3. Estrategia de precio. No sólo cómo te ven es cómo te perciben, si no que, finalmente, esto es un negocio y si queremos que el negocio siga, hay que hacerlo rentable. Si no se estudian costos directos e indirectos de la comercialización del producto, no llegará el marketing probablemente a nuestros ojos y quizás tampoco el producto al siguiente año.
4. Canales de Distribución. La próxima vez que vayas a la despensa de barrio, comprate unos 100 gramos de caviar. No, claro que no hay. Elegir dónde colocar el producto y cómo hacerlo, es parte del marketing. Si no estamos donde está nuestro público, fallamos. Si estamos donde no está nuestro consumidor, también.
5. Promoción. Esto es lo que nos llama más la atención del marketing, la punta del iceberg, el cantante de la banda que se lleva las fotos mientras detrás el baterista le marca el ritmo y el guitarrista le da momentos para brillar.
Acá incluye la publicidad, los eventos, contenido de redes sociales y otros métodos de hacer conocer lo que ofrecemos.
6. Servicio post venta. Conocido como CRM, ya lleva varias décadas vivo y estudiado, pero a veces nos olvidamos de que es acá donde aseguramos el pan de mañana, donde nos van a recomendar más aún y vamos a retener al cliente.
Garantiza la satisfacción al cliente que buscamos. Todos estos funcionan como un sistema entrelazado donde creatividad, números de métricas, análisis varios, visión y revisión, ejecución y más, están bajo presión para que brille la marca, para que eso que vemos, llame a quien debe llamar y que le genere la satisfacción que buscan y buscamos.
Son las distintas “caras del diamante” que hacen que cuando sale a la luz, brille sin igual. Por eso, todo lo que brilla no es oro. A veces, es un diamante que luego de mucho proceso y presión, es tallado y pulido a perfección con un método para que brille de tal manera a que llegue a nuestros ojos y digamos: WOW
