El trabajo a distancia sigue ganando adeptos en todo el mundo, hasta el punto de que se ha convertido en un factor muy importante a la hora de elegir un empleo. Sin embargo, hay algunos aspectos que se deberían tener en cuenta para que tanto el empleado como la organización aprovechen al máximo los beneficios del teletrabajo.
Productividad por objetivos
El teletrabajo requiere de un alto nivel de implicación y responsabilidad, “no siendo tan importante el ajuste a un horario, como el cumplimiento de unos objetivos determinados”, considera Manuel Primo, director del máster universitario en Dirección y Gestión de Recursos Humanos en la Universidad Europea. Por este motivo, resulta especialmente relevante en este modelo de trabajo que el seguimiento de la productividad se realice a través de tareas bien diseñadas que puedan ser verificadas.
“Esto supondrá un beneficio inmediato, tanto a nivel de productividad como a nivel de rol, ya que el teletrabajador tiene claro que es lo que tiene que hacer. Con este tipo de diseños se disminuye el nivel de estrés”, opina Iván Fernández Suárez, profesor del máster en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
Confianza en el trabajador
Un modelo de trabajo y unos esquemas de seguimiento y evaluación basados en la confianza y la productividad frente al presencialismo, es una buena opción. Las empresas, principalmente desde su departamento de Recursos Humanos, deben favorecer la autogestión y autonomía en la organización del trabajo por parte del empleado, confiando en su capacidad de tomar decisiones y resolver problemas. Además, “se le debería ofrecer constante apoyo y seguimiento en el desempeño de las funciones, al necesitar, de una forma mucho más efectiva, la conexión con sus responsables y compañeros”, añade el profesor de la Universidad Europea.
Actualización de equipos y espacio propio
Se debe invertir constantemente en digitalización: no es suficiente una primera inversión, después hay que mantener los sistemas informáticos y actualizarlos. Además, habrá que procurar una formación continua al trabajador, de manera que sepa utilizar las nuevas herramientas a su alcance de la mejor manera posible, ya que el conocimiento y la destreza en el uso de herramientas informáticas es imprescindible en el mundo del teletrabajo.
Los expertos recomiendan tener también ciertos conocimientos técnicos que permitan resolver al menos las incidencias más básicas relacionadas con la tecnología, por ejemplo, alguna falla en el wifi, o un programa que pide cambiar de contraseña, etc.
Adicionalmente, lo ideal es que las dimensiones de la vivienda desde dónde se trabaja permitan contar con una habitación para teletrabajar y que esta estancia sea lo más cómoda y privada posible para evitar distracciones y mejorar la concentración y productividad.
Si no es posible, al menos se debería dedicar un espacio específico como puesto de trabajo, con una mesa de dimensiones suficientes y una silla preferiblemente ergonómica que posibilite trabajar con la mayor comodidad.
Disciplina y organización de horarios
Además de las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los países poco a poco están legislando sobre el teletrabajo. En 2021, por ejemplo, se aprobó en México la Ley Federal del Trabajo que aborda y aclara los roles y tareas establecidos dentro de esta nueva modalidad de trabajo, equilibrando las labores dentro y fuera del horario.
Tener una hora para iniciar la jornada es fundamental, pero es igualmente importante es tener una hora para terminar y así poder compaginar la vida laboral con la personal. Y, por supuesto, tener claras las pausas para comer o simplemente levantarse a beber agua o estirar las piernas y no pasar horas sentado delante del ordenador o al teléfono.
Integración en la organización
A veces el teletrabajar genera una sensación de soledad o aislamiento. De ahí que sea recomendable articular métodos de integración del trabajador en la cultura corporativa y en los procesos internos de la compañía que permitan hacerle sentir parte de la misma y que minimicen la sensación de aislamiento del teletrabajador.
Aquí la comunicación entre organización y empleado, y entre este y sus compañeros de trabajo, es muy relevante para asegurar una relación laboral sana y un ambiente relajado y distendido, aunque sea a distancia. De hecho, las videollamadas son un recurso muy valioso para propiciar esa integración.
