Con música folclórica, puestos de cestería y de objetos de cuero, la ciudad de Ghadames, en Libia, revive estos días con una feria de artesanía para intentar atraer a visitantes de todo el mundo a este oasis del sur del país.
Dos mujeres con trajes tradicionales elaboran canastas con tallos de palmera datilera. Sus hábiles manos repiten gestos ancestrales.

Bajo un brillante sol, la ciudad fortificada rinde homenaje a las tradiciones tuareg en una gran feria a la que las familias libias acuden desde la costa, sobre todo desde la capital, Trípoli, 600 km más al norte.
“Queríamos hacer una cita anual para que nuestro patrimonio no desaparezca”, dijo el alcalde de Ghadames, Kassem al Mannaa, de 74 años, deseando que la iniciativa se “extienda” a “otras ciudades” y que se reabra el puesto fronterizo de Debdeb con Argelia para que vengan más turistas extranjeros.
Apodada la “Perla del desierto” y construida en torno a un oasis y un manantial, Ghadames es una de las ciudades más antiguas de la región presahariana.
