
Juan José Ardissone y Eliana Rodríguez Alcalá llevan adelante el proyecto de Villa María. Foto: Christian Meza.
03/01/2022 05:46
Naturaleza a todo lujo
Las más antiguas y secretas historias de San Ber se abren al turismo con exclusivas propuestas arquitectónicas en la ciudad o a orillas del mítico lago Ypacaraí.
Con paisajes únicos y naturaleza viva, San Bernardino conquista y atrae a cientos de turistas que llegan hasta la ciudad buscando vivir una experiencia diferente e inspiradora a orillas del lago Ypacaraí.
Esta es la historia del matrimonio conformado por Juan José Ardissone y Eliana Rodríguez Alcalá, una pareja de jóvenes emprendedores que, ya en época de noviazgo, quedó cautivada por los encantos de la villa veraniega y no pasó mucho tiempo para que despertara en ellos su espíritu emprendedor, característica que los distingue y apasiona.
“Mi esposa y yo comenzamos a trabajar en turismo hace unos 6 años. Primero, con la inauguración de Tava Lago, aquí en San Bernardino. Y luego, con otro proyecto aún más desafiante al que llamamos Villa María”, relató Juan José. En ese sentido d o que cuando eran novios iban muy a menudo a San Ber y siempre ponderaban las casas de la zona y cómo por falta de mantenimiento se echaban a perder las más hermosas del casco histórico y, con ellas, su belleza arquitectónica tanto que decidieron hacer algo al respecto.
“Anteriormente, la vida en San Bernardino giraba en torno a los alrededores del Club Náutico, por lo que se dejaba de lado lo más lindo que tiene esta zona: sus antiguas casonas”, relató el arquitecto urbanista, quien confesó que desde un primer instante se sintió seducido por la posibilidad de liderar un proyecto de transformación de esas casonas y convertirlas en propuestas enfocadas al turismo.

El sueño de este joven pronto pasó a ser realidad cuando uno de sus amigos compró el caserón en el que hoy funciona la Casa del Val y le preguntó qué podían hacer en el lugar. “Hace tiempo se me había ocurrido qué hacer. Eliana y yo soñábamos con un hotel boutique, mediante el cual pudiéramos brindar una experiencia que remontara a años anteriores, pero con todo el confort del siglo XXI”, manifestó.
Contó que compartió la idea con el amigo y echaron a andar el proyecto. Sin embargo, tras realizar los primeros estudios se percataron de que la casona era pequeña para todo lo que tenían pensado realizar. Entonces se les ocurrió adquirir otras propiedades y conformar una red de casonas a la que llamaron Villa María. Actualmente, se encuentran en funcionamiento los dos primeros hoteles: Casal del Val y La Lilia, ambos proyectos son similares, pero cada uno presenta formatos y prestaciones diferentes.

A cargo de la transformación de estas casonas, estuvo Pro Arquitectos, la firma proyectista de Juan José Ardissone, que tenía la misión de concretar el proyecto en apenas 8 meses, para ser presentado en temporada alta. Pese a la pandemia que frenó por un tiempo las actividades en marzo del 2020, se logró el cometido. Para el efecto, se destinó una inversión de USD 600.000 que incluyó mano de obra y también equipamientos.
Las casonas. Juan José lleva en sus genes la creatividad y una visión exquisita para transformar ideas en proyectos arquitectónicos de primer nivel. De allí que sus bocetos e intervenciones invitan a viajar por diversas partes del mundo. Es por ello que se pueden encontrar pedacitos de Europa u otros continentes en cada una de sus propuestas.
Es precisamente por esta razón, que las casonas que hoy dirige junto a su esposa Eliana, tienen un encanto especial desde que uno ingresa por un pequeño pórtico e inmediatamente es trasladado a una casa en la que maravillan la amplitud de sus espacios y la naturaleza que la rodea.

“Nos propusimos convertir el hotel en un lugar de encuentro, en el que las personas pudieran venir a pasar un agradable momento, hospedarse, comer algo exclusivo y disfrutar”, re rió el arquitecto. Y explicó que en la Casa del Val se hicieron unas ampliaciones y se invirtió en el equipo gastronómico en tanto que en La Lilia se utilizaron algunas cosas que había dejado la anterior familia. Así comenzó a tomar forma Villa María y muy pronto recibieron a los primeros visitantes, quienes quedaron sorprendidos no solo con la atención cálida que brindan sino también con todo lo que ofrecen en el lugar.

Disfrute los 365 días. La Casa del Val perteneció a una familia francesa, está ubicada a una cuadras del lago Ypacaraí lo cual la hace aún más atractiva, especialmente si se busca presenciar mágicos atardeceres.
Cuenta con 4 habitaciones, un área social que incluye una biblioteca, un salón de té, una galería y un restaurante de comida mediterránea, a cargo del chef Hugo Caballero. Además dispone de una gran pileta en el patio y una barra de tragos. Una de las cosas que más llaman la atención de este lugar, además de los pisos y puertas antiguos, son las paredes que están construidas con piedras, las aberturas y el techo alto hecho con rajas. Y es que ese era el sistema con el que anteriormente se construían las casas, reveló Juan José.

En cuanto al jardín que se destaca como una gran obra de arte, el arquitecto d o que contrataron a los mejores paisajistas del país para transmitir esa frescura que se acopla a la perfección con la construcción de una casa del siglo XIX. Graciela Bo, Gabriela Albertini, Olga Piris y Diego Cazal fueron los paisajistas encargados de crear ese microclima acorde al espacio, uno que ostenta lujo, pero que a la vez muestra su sencillez al permitir a los visitantes estar en contacto con la naturaleza.
La Lilia es el otro hotel que conforma Villa María, está ubicada frente a la escalinata de San Bernardino. Dispone de una cafetería abierta tanto para los huéspedes como para el público en general. Allí los visitantes pueden deleitarse con platillos tradicionales como el típico mbejú y las bombitas de chipa, siendo La Herencia su aliado gastronómico. El hotel tiene 4 habitaciones que conservan las locaciones de antes, pero con todas las comodidades que lo convierten en una propuesta de cinco estrellas. “Invertimos en hacer muchas intervenciones. Cambiamos aberturas y muchas otras cosas más, para darle el confort y el estándar que necesitaba un hotel de este nivel”, precisó el arquitecto.
Como un dato curioso, Juan José contó que esta casona perteneció al conocido político José Segundo Decoud, por lo que tiene un carácter de típica casa paraguaya colonial, con una galería y “corredor jere”, que la hace completamente diferente de la otra que tiene un estilo más europeo.
Villa María. La villa lleva el nombre de María en honor a las mujeres paraguayas, a nuestras madres, abuelas, tías, hermanas... muchas se llaman María, re rió el profesional. “Creemos que la mujer paraguaya es la que transmite esa cultura y esas tradiciones. Es por esta razón que este lugar busca ser eso, un refugio donde la gente vuelva a sus raíces y esos lugares de la infancia donde sentía mucho placer y cariño. Nos esmeramos en hacer que sientan ese mismo abrazo en este lugar”, refirió.
Posiblemente, uno se pregunte por qué conservan tantas antigüedades en su interior. Todo tiene una explicación. Cada espacio cuenta una historia que sus propietarios comparten con los visitantes. Así por ejemplo, hasta el bello jarrón que sobresale en la biblioteca de una de las casonas atesora las vivencias de una boda, nada menos que de la bisabuela del joven arquitecto, o unas botellas de licor, una silla mecedora... Todo, absolutamente todo, tiene una historia viviente que aguarda ser descubierta en cada uno de los rincones, tanto de la Casa del Val como en La Lilia.
Dupla dinámica y creativa. Juan José y Eliana se definen como dos profesionales dinámicos, emprendedores y con ganas de sorprenderse el uno al otro. Viven en perfecta complicidad lo que hace que cada una de sus propuestas sea realmente una revelación.
Su éxito como pareja empresaria radica en distribuir las tareas y en confiar plenamente el uno en el otro. Así Juan José se encarga de llevar a la práctica los proyectos arquitectónicos y Eliana se ocupa de la parte administrativa y logística del hotel. La meta está bien clara: Posicionar a Paraguay como un destino turístico tanto para connacionales como para extranjeros. Y lo están logrando, pues son muchas las personas que se sienten atraídas por conocer este maravilloso lugar que es fuente viva los 365 días del año. En verano destacan actividades enfocadas al relax en tanto que en invierno se esmeran por reavivar la magia que encierran las serranías junto a unos fogones y la mejor selección de vinos.

Pero por si esto no fuera suficiente, el matrimonio tiene siempre un as bajo la manga que se resume en la siguiente pregunta: ¿Jacuzzi junto al lago o balcón con vista desde el cerro? ¡Qué pregunta difícil de responder! A la par de administrar Villa María Juan José y Eliana también ponen a disposición de los turistas otro paraíso igualmente fascinante y tentador con vista al Lago Ypacaraí: Tava Glamping que, actualmente, tiene dos locaciones: Tava Lago y Tava Cerro.
Tava Cerro. Foto: Christian Meza
Estos dos establecimientos ofrecen una simbiosis con la naturaleza, hermosas vistas y cabañas de arquitectura orgánica y están orientados a parejas o familias que quieran desconectarse del ruido de las ciudades y descansar en confortables habitaciones, equipadas con todas las comodidades para sentirse como en casa.
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De espíritu vibrante. Así son cada uno de los espacios que ofrece Villa María, tanto en la Casa del Val como en la Casa Lilia y en Tava. Cabe destacar que todas ellas ofrecen la posibilidad de realizar diversas actividades privadas, tales como cumpleaños, casamientos, aniversarios de boda, luna de miel, catas, des les de moda y todo tiempo de lanzamientos, eventos sociales o corporativos.
“Como la atención es personalizada, estamos super abiertos y preparados para todo”, aseguró Eliana. Por su parte, Juan José recordó que en el 2021 realizaron un San Ber Walking Tour que tuvo muy buena aceptación del público ya que quedaron maravillados con las historias que narraban acerca de San Bernardino, su arquitectura y edificaciones emblemáticas. Y es que San Ber es una ciudad que funciona todo el año y no solo en verano. Precisamente, esto es lo que buscan rescatar Juan José y Eliana.
“El San Ber Walking Tour fue una actividad que dejó muy buenos comentarios. Los participantes podían recorrer distintos puntos de la ciudad, pararse frente a los edificios históricos que siguen en pie todavía y enterarse de quienes vivían ahí y revalorizar la historia”, explicó el arquitecto.
Expansión. El 2022 viene cargado de agradables sorpresas y cada una de ellas promete experiencias inolvidables para toda la familia. “A nosotros nos gusta dar pequeños pasos, pero en forma constante”, aseguró Juan José, quien tímidamente reveló que este será el año de la expansión de Tava, un paraíso escondido a escasos minutos de Villa María.
También anunció que tienen previsto enfocar la estrategia en la organización de eventos pequeños, aquellos que congreguen a unas 40 ó 50 personas, que busquen el espacio ideal para celebrar ya sea su aniversario de boda, cumpleaños, evento corporativo, u otros.
Sumar nuevas casonas a su red es otro de los objetivos que persigue el matrimonio de emprendedores. Por eso no descartan que a mediano plazo habiliten otra propuesta similar a la Casa del Val y La Lilia, pero con otros atractivos y para un público diferente. Para esta pareja el cielo es el límite y lo percibimos con tan solo verlos proyectar juntos nuevas ideas. “Queremos crecer a mediano plazo en la misma zona. La idea es que la gente pueda moverse caminando por el barrio”, adelantó Eliana.
Como primicia comentaron que este será el primer verano que operen sin un partner gastronómico, por lo que la nueva carta en la Casa Del Val estará a cargo del conocido chef Hugo Caballero. La misma está inspirada en una cocina de los inmigrantes, mediterránea con mucha mezcla de la cocina francesa, italiana y española. “Proponemos una fusión entre Sudamérica y Europa.
Que nuestros huéspedes y visitantes sientan que están viajando a algún lugar del mundo a través de nuestros platos”, señaló Eliana. En este contexto, mencionó que se pueden encontrar sabores de ciertas regiones, también una carta de vinos inspirada en el Nuevo así como en el Viejo continente, con cepas de diferentes regiones y reconocidas bodegas.

La intención es que Villa María sea más que un local de eventos, sino un lugar donde se pueda vivir las mejores experiencias y en el que la gente logre abstraerse y prolongar sus festejos por varios días. “Nosotros realizamos un paquete de actividades todo a medida del grupo que nos visite. Si este es muy deportivo, hacemos actividades deportivas; si es muy gastronómico, ofrecemos alta cocina; si le gusta descubrir nuevas etiquetas de vinos también tenemos cómo sorprenderlos. Queremos vincular a nuestros visitantes por más tiempo y que Villa María sea el anfitrión”, puntualizó Eliana.