El año nuevo trae consigo insospechados retos y podrá en discusión aspectos sociales, culturales y económicos relegados durante años, los cuales se han intensificados con la llegada de la pandemia. De allí la importancia de conocer algunas de las tendencias que se desarrollarán o tendrán mayor protagonismo durante el próximo año.
Cada diciembre, los editores de LinkedIn Noticias elaboran, con la ayuda de expertos, una lista de las tendencias que creen que definirán el año que está a punto de comenzar. En esta edición, a la sombra de la pandemia de coronavirus, nos hacemos eco de la selección de pronósticos y reflexiones sobre el futuro inmediato del trabajo, la casa y todo lo demás.
Dando continuidad a las primera parte publicada, las otras tendencias más relevantes son:
11. En lugar de vivir “encima de la tienda”, se vivirá en ella. Ha sido un año especialmente duro para los minoristas. La pandemia se hizo notar en la industria del retail, con una importante reducción del tráfico peatonal en las tiendas y un rápido trasvase a la venta online. ¿El resultado? Récord de cierres de tiendas y una nueva ola de quiebras de minoristas.
Todo esto deja una pregunta en el aire: ¿y ahora qué hacemos con todo el espacio libre? Una opción es convertir las tiendas vacías en viviendas. Durante años, los expertos han abogado por un cambio hacia centros urbanos más centrados en la comunidad, una mezcla perfecta donde la gente trabaja, compra, pasa su tiempo libre y duerme.
La conversión de las tiendas en viviendas podría ser vista como el siguiente paso en este movimiento, donde los espacios evolucionan para adaptarse a las necesidades cambiantes de la comunidad. Y algunas ciudades ya han comenzado. En Eindhoven (Holanda), la alcaldía ha empezado a ofrecer subsidios para animar a sus ciudadanos a vivir encima de los comercios o a convertir las tiendas en viviendas. La ciudad está dando a los propietarios incentivos para que puedan explorar esta posibilidad.
Leon Erkelens, consultor inmobiliario de la firma holandesa Synerki, espera que los centros de la ciudad se concentren más y que los comercios que queden vacantes se transformen en unidades residenciales. Esto aumentará el número de “ojos en la calle” e incrementará los niveles de seguridad. Y prevé que las ciudades pequeñas sean las que más sufran por el éxodo de las tiendas. “Las grandes ciudades continuarán atrayendo a grandes multitudes, por lo que los inmuebles de venta al por menor continuarán reutilizándose”.
12. La industria del turismo seguirá el ‘modelo Netflix’. La pandemia ha causado estragos en la industria del turismo, frenando en seco los viajes internacionales, empujando a la bancarrota a las aerolíneas y convirtiendo masificados destinos turísticos en lugares fantasma. Los operadores turísticos se han visto obligados a reinventarse y a empezar de nuevo para salir adelante. ¿Una idea que está ganando fuerza? Los viajes por suscripción.
¿Existen otras áreas que podrían despegar? Las suscripciones para espacios de trabajo, que permitirán a “las cadenas hoteleras ofrecer reservas flexibles y beneficios para que los clientes se queden y trabajen en cualquiera de sus hoteles”. Esta tendencia está ya tomando impulso en países como Singapur.
13. El ‘streaming’ se comerá las películas. Ha sido un año desolador para los cines… y espectacular para las plataformas de streaming, que se convirtieron en el refugio de Hollywood y de los espectadores. Cuando la crisis se calme, ¿podrán las salas de cine encontrar el camino de regreso a los corazones y las carteras de los clientes? Sí, pero requerirá algunos ajustes.
“¿Qué puede ofrecer un cine que no puedes conseguir en tu sala de estar? Otras personas”, señala Scott Galloway, profesor de marketing de la Universidad de Nueva York. “Las comedias son más divertidas, los thrillers tienen más suspense y las películas de terror dan más miedo entre la multitud. Los cines necesitan ser vistos como lugares de reunión, como espacios sociales”.
Y los operadores de streaming no van a ser ajenos a esta reinvención. “Alguien tendrá que proporcionar el capital para que los cines superen la pandemia e inviertan en el futuro de la industria”, añade Galloway. “Se rumorea que Amazon quiere comprar AMC Entertainment y eso es interesante. Podrían incluir la asistencia a las salas en las suscripciones Prime, por ejemplo, y dar a los clientes la oportunidad de ver los nuevos lanzamientos primero en los cines”.
14. El trabajo más allá de la pandemia: del 5-5 al 3-2. A los directivos no les ha quedado más remedio que replantearse cómo funcionarán sus empresas en un mundo pospandemia y una de las principales preguntas es: desde dónde -y cuándo- trabajarán sus empleados.
Para cuando sea seguro volver a la oficina muchos trabajadores habrán pasado un año o más teletrabajando y habrán descubierto las bondades del tiempo extra o la flexibilidad. Por ello, algunas empresas se plantean ya que sus empleados trabajen desde casa dos días a la semana y acudan a la oficina tres días, un modelo que podría consolidarse tras el coronavirus. Así lo ve Ashley Whillans, profesora de la Harvard Business School. Otros empleadores incluso barajan reducir la semana laboral a cuatro días.
“Los empleados exigirán mayor flexibilidad y las organizaciones también”, si bien variará dependiendo del sector y de la ubicación geográfica, matiza Whillans. “Con suerte, si lo hacemos bien, los atascos en los desplazamientos matutinos serán cosa del pasado”.
15. La metamorfosis de las oficinas. Después de un año de trabajo en casa, las empresas tendrán que dar a los empleados una buena razón para volver a la oficina. “Lo que más nos falta es la gente. El valor del contacto personal”, sostiene Liz Burow, exvicepresidenta de estrategia de WeWork. Burow cree que las oficinas funcionarán como espacios donde la gente se reunirá para cultivar el liderazgo o el desarrollo personal, y también como una especie de club social para estar en contacto con los compañeros. Aunque no volveremos a vernos en ellas cinco días a la semana.
Esta transformación no será sólo filosófica, sino también física. Los asientos asignados están condenados a desaparecer, o así lo ve la directora de estrategia y operaciones de Nike, Brittney Van Matre. Las encuestas de Nike muestran que su plantilla quiere trabajar en una oficina, pero sólo dos veces a la semana. Y cuando trabajan desde ella, quieren estar en un espacio colaborativo, diseñado para acomodar un “trabajo basado en actividades”.
Pero los espacios colaborativos no bastan. Van Matre apuesta por “una oficina central estupenda con muchas comodidades y una experiencia súper ingeniosa” o “una experiencia realmente única que no se puede conseguir en ningún otro lugar” como vías para atraer de nuevo a los empleados.
